MACHARETÍ La misión de Mandepora Serie Misiones de Tarija 6 Isabelle Combès Diego Oliva Santa Cruz de la Sierra 2024 266 COMBÈS, Isabelle; OLIVA, Diego. Macharetí. La misión de Mandepora. Isabelle Combès, Diego Oliva / Serie Misiones de Tarija Nº 06 / Santa Cruz-Bolivia, Universidad Católica Boliviana San Pablo, 2024. 100p; 21cm DL: 8-1-4133-204 ISBN 978-9917-9898-9-9 <MISIONES FRANCISCANAS><CHACO BOLIVIANO> <HISTORIA INDÍGENA><MACHARETÍ> Fotografía de tapa: Panorama de la misión de Macharetí visto desde el noroeste, 1898 (Giannecchini y Mascio 1995 [1898], fotografía n° 65) Diseño y diagramación: Alejandro Ibáñez M. 1ª Edición 2024 © Universidad Católica Boliviana Impreso en Imprenta Imprímase SRL
[email protected]Santa Cruz de la Sierra Impreso en Bolivia - Printed in Bolivia Todos los derechos reservados. Esta publicación no puede ser reproducida ni en el todo ni en sus partes, ni registrada en (o transmitida por) un sistema de recuperación de información, en ninguna forma ni por ningún medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electro-óptico, por fotocopia o cualquier otro, sin el permiso previo de los autores y la Universidad Católica Boliviana San Pablo. Presentación En continuidad y a propósito de la celebración del bicentenario de Bolivia, la “Conferencia Espiscopal Boliviana” y la “Universidad Católica San Pablo”, presentan esta serie de historia de las misiones, con el único fin de mostrar el trabajo evangelizador de los misioneros en las regiones remotas y de difícil acceso, trabajo que ha garantizado el territorio, pero sobre todo, la población de los confines más alejados de los centros económicos y de poder. De hecho, la Iglesia y los misioneros, han llegado a los lugares recónditos para hacer presente la Palabra de nuestro Señor Jesucristo. Se puede verificar que la historia de la Iglesia en el actual territorio de Bolivia es poco conocida y, en consecuencia, es menos conocida la evangelización que se ha realizado en el Chaco boliviano. Las misiones jesuitas han acaparado toda la atención de los historiadores, siendo estas realidades las que han sido exportados y se hicieron conocer en otras latitudes. Por lo mencionado, podemos decir que uno de los motivos para que la Universidad Católica Boliviana haya decidido publicar una documentación que aborde la historia de misiones menos conocidas, es el dar a conocer aquello poco explotado. Empezamos con las misiones de Tarija y las de Chuquisaca. Las misiones en el Chaco boliviano se fundaron durante la época del Imperio español, sin embargo, desaparecieron durante las guerras de la Independencia. Fue a partir de 1825, con la fundación de Bolivia, que se inició un nuevo proceso evangelizador en el Chaco, realizada por la “Orden de los Hermanos Menores de San Francisco”, más conocidos como los “franciscanos”, quienes, a través, de estas misiones fueron propagando el Evangelio en el territorio del sur de nuestra Nación. Existe una rica y extensa documentación que se encuentra en el Archivo Franciscano de Tarija, y que ahora está bajo la custodia de la “Universidad Católica de Bolivia San Pablo”. De hecho, se trata de un punto de referencia esencialmente importante para la investigación histórica sobre las misiones. El transfondo presente en estas páginas es la vida de las personas y los pueblos marcadas por la intervención de Dios, el Dios de la Vida y de la Historia. Por eso, no solo se trata de descubrir la acción del Espíritu Santo en estas tierras, sino también la acción misionera de la Iglesia. Aprovecho esta oportunidad para hacer extensivo nuestros agradecimientos a todos aquellos que aportaron en este hermoso trabajo de la trasmisión misionera. En la Memoria de “San Antonio de Padua, Presbítero y Dr”, 13 de junio de 2024 Mons.Oscar Aparicio Céspedes Arzobispo de Cochabamba Gran Canciller de la Universidad Católica Boliviana Misiones de Tarija El convento franciscano de Nuestra Señora de los Ángeles nació en mayo de 1606 en la entonces Villa de San Bernardo de la frontera de Tarixa. En 1755 se convirtió en Colegio de Propaganda Fide, y lo siguió siendo hasta 1918-1919, cuando nació el Vicariato del Chaco (posteriormente Vicariato de Cuevo y hoy Vicariato de Camiri). Las misiones fundadas en la época colonial desaparecieron todas en la tormenta de las Guerras de la Independencia. Sólo a mediados del siglo XIX, los franciscanos reanudaron su labor en el Chaco boliviano, fundando un total de ocho misiones entre chiriguanos (actuales guaraníes), tobas y noctenes (actuales weenhayek). Cada uno de estos establecimientos tuvo su historia particular y, juntos, desempeñaron un papel preponderante en la colonización del Chaco boliviano. Tuvieron no poco impacto en la historia indígena de la región. La serie Misiones de Tarija se dedica a documentar, recopilar y reconstruir la historia propia de cada lugar, desde las primeras noticias de la época colonial, su fundación como misiones en el siglo XIX y hasta su desaparición como tales en el siglo XX. Nos hemos basado para ello sobre documentos de archivos inéditos (muy particularmente del Archivo Franciscano de Tarija), otros publicados, crónicas misioneras y otros estudios, sin olvidar la ayuda prestada por Erick Langer, a quien ambos autores agradecemos de corazón. En la época colonial y hasta el siglo XX, los guaraníes eran conocidos en Bolivia como “chiriguanos”, un nombre considerado hoy como ofensivo. También lo son los términos de “indios”, “bárbaros” e incluso “salvajes” que aparecen en los documentos antiguos: pero ése era el lenguaje de la época, y citar textualmente estos documentos no significa compartir sus prejuicios. También queremos aclarar que, en la transcripción de los documentos, se ha modernizado la ortografía para una lectura más ágil, a excepción de los nombres propios: así, se encontrará a veces “Caisa” por Caiza, “ Yacuiva” por Yacuiba, etc. Finalmente, para entender los documentos citados, hay que saber que el convento estaba a cargo del Venerable Discretorio, a la cabeza del padre Guardián, y que el superior de las misiones tenía el título de Prefecto. Todos eran cargos rotativos. Sumario Introducción ................................................................................. 9 1. Los inicios............................................................................... 11 2. La misión de Mandepora ........................................................ 21 3. El mundo fuera de la misión ................................................... 35 4. El fin de una época ................................................................. 49 5. Hacia la secularización ............................................................. 61 Conclusión: la misión rebelde ..................................................... 73 Anexo 1. Misioneros de Nuestra Señora de las Misericordias de Macharetí (1869-1923) ........................................ 77 Anexo 2. Población de la misión de Macharetí (1869-1929)...... 80 Anexo 3. Descripciones de la misión de Macharetí ................... 85 Siglas de archivos ........................................................................ 99 Bibliografía ................................................................................. 99 Lista de figuras Fig. 1. Misiones franciscanas del Chaco boliviano (siglo XIX) .. 10 Fig. 2. Mandipona, gran capitán chiriguano, 1886 ..................... 14 Fig. 3. Establecimientos de la misión de Macharetí, vistos desde la plaza, 1898 ......................................................... 19 Fig. 4. Interior de la iglesia de Macharetí, 1898 ......................... 23 Fig. 5. Misión de Macharetí, 1886 ............................................. 24 Fig. 6. Escuela de niñas de Macharetí, 1898 ............................ 24 7 Fig. 7. Fig. 8. Fig. 9. Fig. 10. Fig. 11. Fig. 12. Fig. 13. Fig. 14. Fig. 15. Fig. 16. Fig. 17. Fig. 18. Fig. 19. Fig. 20. Fig. 21. Fig. 22. Fig. 23. Fig. 24. Fig. 25. Fig. 26. Fig. 27. Misión de Macharetí, c. 1903 ........................................ 25 Macharetí, indios chiriguanos. Salida de la misa del domingo .................................................................... 25 Mandepora ..................................................................... 27 Macharetí. Misionero franciscano con neófitos chiriguanos ................................................ 36 El jefe chiriguano Mandepora, c. 1908 ......................... 45 Macharetí [altar de la iglesia], agosto 1903 .................. 50 Napoleón Taco (Yaguaraco) y señora. Macharetí, c. 1903 .......................................................... 52 Cabayu-igua, hacienda de Napoleón Taco, cerca de Macharetí ........................................................ 54 Cabayu-igua. Indios tapuis o tapietes, cerca de Macharetí, c. 1903 ........................................................... 54 Vista de Macharetí, sin fecha ........................................ 61 Plano de Timboy y Boyurise, sin fecha ......................... 64 Interior de la casa misional de Macharetí, sin fecha ..... 67 Carnet de docente de Ubaldino Cundeye ..................... 69 Escuela de Macharetí, sin fecha ..................................... 74 Santiago Romano, 1898 ................................................. 77 Inocencia Occandai, 1898 .............................................. 77 Colombano María Puccetti, 1898 ................................. 79 Domingo Ficcosecco, c. 1903 ........................................ 79 Andeiru, mujer anciana de Macharetí, 1886 ................. 80 Barandai, mujer anciana de Macharetí, 1886 ................ 80 Parayu, mujer anciana de Macharetí, 1886 .................... 84 8 Introducción Fundada en 1869, Nuestra Señora de las Misericordias de Macharetí, también conocida como La Madre de Misericordia, es la más septentrional de las misiones fundadas por el Colegio franciscano de Tarija en la época republicana. Antaño “capital de todas las capitales del barbarismo chiriguano” (Giannecchini 1996 [1898], p. 214), aliada de vecinos tan temibles como los tobas del Chaco y las capitanías1 chiriguanas de Guacaya y Cuevo, Macharetí opuso una tenaz resistencia al avance de la colonización antes de aceptar la misión franciscana. Para los frailes, su fundación representó el mayor de los logros (Langer 2009, p. 176). El lugar está registrado desde la época colonial más temprana como una zona densamente poblada por los indígenas entonces llamados “chiriguanos” y hoy guaraníes. Según el P. Alejandro Corrado, el nombre derivaría de matare, nombre de una yuca silvestre: Matareti, el lugar donde crece la yuca silvestre. Probablemente porque leyó a Corrado, Jean-Baptiste Vaudry propone después la misma explicación, pero escribe machare en vez de matare. Lo raro es que ninguna de estas palabras aparece en diccionarios de la lengua, y varias personas de habla guaraní a quienes preguntamos no las conocen2. Así, otra etimología posible es que provenga del nombre del cacique Machare, registrado en la región a inicios del siglo XVII3. 1 2 3 Desde la época colonial los jefes chiriguanos (mburuvicha) son llamados capitanes en español. Se distingue entre los capitanes y los capitanes grandes, al mando de una zona mayor. Corrado, 1884, p. 443; Combès y Salaun (eds.) 2018, p. 54. Podría pensarse que, al escribir, Corrado estaba pensando más bien en el capitán de Macharetí, Mandepora, cuyo nombre sí podría derivar de mandio, la yuca. Relación de Diego de Contreras, 1609, ADI papeles Montesclaros t. 5, doc. 72, f. 9v. 9 Isabelle Combès / Diego Oliva En estas páginas, si bien aludimos a los antecedentes de Macharetí en la época colonial, nos enfocamos en el periodo más y mejor conocido de su historia: su vida como misión franciscana, desde 1869 hasta 1949. Como veremos, a diferencia de las demás misiones de Tarija, la historia de Macharetí es indisociable de la de sus mburuvicha o capitanes: los líderes indiscutidos como Taruncunti o Mandepora, pero también los menos poderosos como Guariyu o Cundeye, o los descendientes de los capitanes grandes como Ubaldino Cundeye y Manuel Tacu. Fig. 1. Misiones franciscanas del Chaco boliviano (siglo XIX) (Realización Alberto Preci) 10 1 Los inicios Antes de la misión Existen noticias de Macharetí desde muy temprano en la época colonial o incluso antes, si damos fe a la información (no comprobada) de Ruy Díaz de Guzmán, que afirma que existió un fuerte inca en el lugar1. Pasando por la región a inicios del siglo XVII, el mismo cronista indica que, en 1615, Macharetí sostiene una guerra contra los chiriguanos de Charagua y nos indica el nombre de dos de sus capitanes: Mayrire y Mayrapi (Díaz de Guzmán 1979 [1617-1618], pp. 80, 101). En la misma época, Diego de Contreras habla de un total de 1.500 habitantes en el territorio del cacique Machare2. Un siglo después, en 1728, cuando estalla una rebelión general de los chiriguanos liderada por Aruma en la región de Salinas (al sur del Pilcomayo), Macharetí figura entre las capitanías coligadas contra los españoles (Pifarré 1989, p. 261). Macharetí es una capitanía grande, es decir, está conformada por varios pueblos. En 1674, estos pueblos son cuatro (Saignes 1974, p. 327); en 1758, son seis3. Poco después, en 1765, el viaje del franciscano de Tarija Jerónimo de la Peña nos proporciona noticias más precisas. Llega a Macharetí y luego a Tarairí “en que vivía el cacique principal de todo aquel valle”4. Sobre Macharetí, dice: En Bacheretí [Macharetí] estuve en tres de los más grandes [pueblos] que hay cinco, donde se juntaron todos, suplicándo1 2 3 4 Díaz de Guzmán 1979 [1617-1618], p. 72. De ser cierto, este fuerte probablemente dependía del asentamiento de Incahuasi. Relación de Diego de Contreras, 1609, ADI papeles Montesclaros t. 5, doc. 72, f. 9v. Nóminas de los pueblos chiriguanos, 1758, en Calzavarini ed. 2004, tomo II, pp. 571-574 y 575-584; Lista de los pueblos infieles, 1758, AFT 1-1051. Mingo de la Concepción 1981 [1791], p. 421; Comajuncosa 1884 [1810], p. 116. 11 Isabelle Combès / Diego Oliva me que me detuviese más, que querían informarse más despacio de mi venida de tan lejos, a lo que les respondí que a la vuelta, que iba a verme primero con su Capitán principal; hice mi viaje con sentimiento de mi partida; llegué a otros ocho pueblos que hay en Bacheretí, hasta donde vive el Capitán principal de todo el dicho valle, donde me mantuve diez y nueve días5. Según este testimonio, existían entonces cinco aldeas grandes en Macharetí, más otras ocho. Al parecer, en aquella época Tarairí y Macharetí formaban una sola capitanía grande, y que el jefe principal vivía en una de las comunidades de Tarairí, al sur de Macharetí. Poco después, un jesuita indica que son tres los pueblos de Macharetí, aunque no logra a visitarlos6. A finales del siglo, “Bachareti” reaparece (junto con Tarairí además) como miembro de una gran coalición guerrera que ataca en 1799 las misiones franciscanas situadas entre el río Parapetí y el río Grande al norte7. Existen más menciones de Macharetí durante la época colonial, que no aportan realmente datos. Sólo sabemos que se trata de una capitanía bastante nutrida y poderosa. Lo que sí destaca, al igual que en el caso de Tarairí, son los contactos sostenidos de la gente de Macharetí con los tobas del Chaco. Las relaciones entre ambos grupos étnicos son ambiguas, inestables. Los chiriguanos suelen tratar con desprecio a los indígenas chaqueños. Al menos en el siglo XIX, y con toda seguridad antes también, los guaraníes tratan de yanaigua (“los que viven en el monte”) y de itirumbae (“los que no llevan tiru [camiseta] que van desnudos”) a sus vecinos del Gran Chaco. El padre Giannecchini nota, en efecto, que los chiriguanos se sienten superiores a los tobas, chorotes y matacos 5 6 7 Derrotero del viaje que en 1765 hizo el Padre Miguel Jerónimo de la Peña por Guacaya y Macharetí (en Calzavarini ed. 2004, tomo II, pp. 619-621). Carta de Ramón Salat, 23 de julio de 1769, en Sánchez Labrador 2020 [17691772], § 379. ABNB EC 1801/8, 1799, ff. 115v, 123v. 12 MACHARETÍ. La misión de Mandepora chaqueños, porque estos últimos no siembran (1996 [1898], p. 296). Todavía en el siglo XX, Métraux hace las mismas observaciones: los chaqueños son muy mal vistos por los chiriguanos, que los “califican desdeñosamente de ‘indios’” (1935, p. 421). Sabemos que, en la época colonial, los chiriguanos de la región de Tarairí (y muy probablemente de Macharetí también) solían capturar indígenas chaqueños para venderlos como esclavos a los españoles8. Sin embargo, en medio de este desprecio general, los tobas representan una excepción. Pueden ser vistos como “salvajes”, pero también son temidos por los chiriguanos. A inicios del siglo XVII, el fraile dominico Reginaldo de Lizárraga menciona que los tobas son “enemigos capitales de los chiriguanas”, quienes los describen como gigantes que comen carne humana cruda (1968 [c. 1600], p. 153); los tobas son “gran cosa”, “han sido y son estos tobas grandes enemigos de los chiriguanas y se han hecho muy pesadas guerras”9; son “gente muy valiente, que aun los Chiriguanas no se quieren tomar con ellos”10, etc. Todavía, a finales del siglo XIX, Corrado puede escribir: “Nuestros tobas, colindando inmediatamente con las tribus chiriguanas, fueron desde antiguo su verdadero azote […] más de una vez, el valiente y orgulloso chiriguano tuvo que humillarse ante su astuto y fementido vecino” (1884, p. 397). Sin embargo, los contactos entre chiriguanos y tobas no se resumen a las guerras. También hay comercio, pero siempre marcado por el recelo mutuo. En 1860, Corrado describe estas relaciones ambiguas: Entre ambas naciones existía desde tiempos antiguos una relación de mutua amistad, nacida de la precisión en que se vieran de satisfacer recíprocamente sus necesidades, fomentada por el pequeño comercio o cambio de pescado y maíz, así como también demasiado inestable a causa del genio volubilísimo y 8 ABNB EC 1767/46, ff. 5v, 6; Carta de Ramón Salat, 23 de julio de 1769, en Sánchez Labrador 2020 [1769-1772], § 379. 9 Relación de Diego de Contreras, 1609, ADI papeles Montesclaros t. 5, doc. 72: 1v. 10 Carta de Gaspar de Osorio, 1628, en Lozano 1733, p. 164. 13 Isabelle Combès / Diego Oliva veleidoso de los tobas, de la antipatía natural de los chiriguanos hacia cualquiera que no perteneciese a su nación propia y favorita; y de la pequeñez de los artículos que eran el objeto del comercio. Por manera que tan pronto estaban en armonía, sosiego y paz, como en ruptura, desorden y lucha (Corrado 2006 [1860], p. 406). Con el avance de la colonización criolla, las alianzas guerreras puntuales se multiplican entre ambos grupos para combatir a los criollos. Toda la región de Tarairí y Macharetí se constituye en las primeras décadas del siglo XIX (antes de la fundación de las misiones franciscanas) en uno de los principales puntos de encuentro entre chiriguanos y tobas, esta vez para luchar juntos contra los criollos (cf. Combès 2014a). Por esta razón, la fundación de las misiones franciscanas en Tarairí (1854) y Macharetí (1869) desata la ira de los tobas vecinos. Pero las relaciones no se truncan por eso: el comercio de maíz y pescado continua y, en ocasiones, las alianzas. Esta relación ambigua con los chaqueños será una de las características del reinado de Mandepora en Macharetí. Fig. 2. Mandipona, gran capitán chiriguano, 1886 (Dibujo de Teófilo Novis, AN,F/17/3009/B, dossier Thouar) 14 MACHARETÍ. La misión de Mandepora La fundación A mediados del siglo XIX, Macharetí sigue siendo una poderosa capitanía chiriguana, en una zona todavía libre de la colonización criolla. Pero el peligro se acerca. En 1843, el prefecto de Tarija, Manuel Rodríguez Magariños, funda la colonia militar de Villa Rodrigo en Caiza. Al núcleo de colonos y militares se suman pronto misiones religiosas a cargo del Colegio franciscano de Tarija. Aguairenda se funda en 1851 al sur del Pilcomayo y, en 1854, es el turno de Tarairí, a las puertas de Macharetí. Los habitantes de Macharetí, de Guacaya y de Murucuyape [Mburucuyati], junto con los tobas del Pilcomayo, deciden atacar la nueva misión que anuncia el arribo de la colonización en la región. Están liderados por Arayapui, capitán de Guacaya, y Taruncunti, “indio rudo y bellaco”, capitán de Macharetí11. Dan un primer asalto a finales de 1854, felizmente rechazado por los taraireños. Pero a inicios de 1855 los enemigos de la misión están de nuevo al acecho12, y dan un nuevo asalto el 15 de febrero13. Dos meses después, los criollos de Caiza y los neófitos de Tarairí atacan juntos Macharetí, el 25 de abril, para acabar con este centro de encuentro con los tobas, donde se venden además los caballos robados a los colonos. Ante el embiste, los machareteños huyen, se dispersan hacia Cuevo, Guacaya y demás zonas libres. Unas pocas familias escogen irse a vivir a la misión de Tarairí (Corrado 1884, p. 444). El 10 de julio de 1855 ocurre el último asalto a Tarairí, en la que participan, del lado enemigo, Arayapui, Taruncunti, tobas e incluso tapietes del 11 Zeferino Muzzani: Relación del estreno de la nueva misión de Tarairí, 10 de septiembre de 1855 (AFT 2-910); Corrado, 1884, pp. 381, 444. 12 Corrado 1884, p. 380; Zeferino Muzzani: Relación del estreno de la nueva misión de Tarairí, 10 de septiembre de 1855 (AFT 2-910, f. 2). 13 Zeferino Muzzani: Relación del estreno de la nueva misión de Tarairí, 10 de septiembre de 1855 (AFT 2-910, f. 2); carta de un franciscano al P. Gianelli, febrero de 1855 (AFT 1-1953); carta del P. Gianelli al gobernador de la provincia de Salinas, 26 de febrero de 1855 (AFT 1-1186). 15 Isabelle Combès / Diego Oliva Chaco. Tras cinco horas de combate, finalmente, los taraireños ganan la pelea (Corrado 1884, pp. 381-382). Varios años pasan sin mayores sobresaltos. A finales de 1860 o inicios de 1861, un capitán menor, el “pequeño Guariyu”, quiere volver a su natal Macharetí: para ello, se dirige al P. José Gianelli en Tarairí, pidiéndole el establecimiento de una misión en su aldea. Gianelli le promete que se hará cuando haya disponibilidades de misioneros; mientras tanto, a inicios de 1861, Guariyu se reinstala en Macharetí. La iniciativa provoca la ira de Taruncunti, que lo ataca junto con los tobas, matando a cuatro personas. Guariyu logra huir a Mburucuyati14. Del lado franciscano, el Discretorio del Colegio de Tarija aprueba la fundación de una misión en Macharetí el 20 de abril de 1863: sin embargo, la exploración del P. Gianelli al Pilcomayo, que desemboca el mismo año en la fundación de la misión de San Antonio entre los noctenes (actuales weenhayek) de Bella Esperanza, posterga la obra machareteña15. En estos mismos años Taruncunti parece cambiar de actitud. Para aliárselo, el padre Mariani le envía tabaco y presentes con los machareteños que residen en Tarairí. A partir de este momento, la gente de Taruncunti empieza a visitar a sus parientes de Tarairí y familiarizarse con la idea de vivir en misión. Dos años después, el 24 de julio de 1866, Taruncunti en persona llega a Tarairí, y sus visitas se repiten luego. No es que el capitán haya cambiado de opinión respeto a la misión: sino que varios criollos han empezado a llegar, y quieren adueñarse de sus tierras. Como tantos otros, Taruncunti pide la protección misionera para evitar algo peor (Corrado 1884, pp. 14 Corrado 1884, p. 444; carta del P. Prefecto de misiones, José Gianelli, a los PP. conversores, 23 de febrero de 1861, AFT 2-3624, f. 1v. 15 Visitas de Macharetí, 1869, AFT 3-M.58 p. 87; carta del P. Alejandro Ercole al arzobispo Pedro de Puch y Solano, 28 de abril de 1863 (AFT 2-4367); carta de Fr. José Gianelli, Prefecto de misiones, al P. Guardián y al V. Discretorio, 6 de agosto de 1863 (AFT 1-819); Resolución del V. Discretorio, 7 de septiembre de 1863 (AFT 2-187). 16 MACHARETÍ. La misión de Mandepora 446-447). El 11 de marzo de 1868, el gobierno boliviano aprueba la fundación de la misión de San Remigio en Macharetí16. Pero la historia se repite: así como el propio Taruncunti combatió a Guariyu por solicitar una misión, los chiriguanos de Guacaya y Cuevo (entre ellos el propio yerno de Taruncunti, Guani) empiezan a recelar. El 25 de mayo de 1868, se dirigen hasta Maunti, donde Taruncunti está oculto (pues “había barruntado la conspiración”): Al verse embestido de sus enemigos, [Taruncunti] tentó la fuga; pero en vano, porque cerráronsele el paso en torno aquellos dogos furioso y, con una fiereza del todo salvaje, le cortaron en vivo los labios, le desgarraron los carrillos de largo a largo hasta las orejas, desquijarráronle, con cruel insulto gritando: Tal haya la boca vil, que traicionó a sus parientes (Corrado 1884, p. 448). El mismo día son asesinados un hermano de Taruncunti y una sobrina; su esposa, su hija y su nieta son llevadas a Cuevo como prisioneras. El hijo de Taruncunti, Mandepora17, ausente ese día, jura venganza. Lo primero que hace es solicitar formalmente el establecimiento de una misión en Macharetí y, hasta que se concrete, se instala en Tarairí con su gente (Corrado 1884, p. 449). Pasan los meses y la nueva fundación se atrasa, principalmente por la falta de un apoyo militar muy necesario, pues los machareteños están ahora acosados por los chiriguanos de Cuevo, Sipotindi y otros lugares por haber escogido aceptar a los franciscanos. El P. Corrado, entonces Prefecto de misiones, solicita la protección armada de los militares de la provincia Azero de Chuquisaca, que prometen todo sin hacer nada18. En octubre, Corrado acaba por solicitar la presencia de militares a los que, como recompensa, se les 16 Carta del P. Prefecto de misiones, Alejandro Corrado, al ministro de Culto, 19 de julio de 1868 (AFT 1-2328).. 17 Los franciscanos escriben generalmente el nombre como Mandeponai o Mandeponay. Otra grafía menos frecuentes es Mandipona. 18 Carta del P. Prefecto de misiones, Alejandro Corrado, al comandante del fuerte La Merced, capitán Berardo Garai, 5 de agosto de 1868 (AFT 1-2331); carta del mismo al ministro de Culto, 11 de octubre de 1868 (AFT 1-2333). 17 Isabelle Combès / Diego Oliva distribuirá luego terrenos aledaños a la misión19. Algunos, como la familia del Castillo, acuden al llamado. La misión comienza a nacer, con la ayuda de los neófitos de las demás misiones: 60 de Itau, 20 de Chimeo, 100 de Aguairenda y 150 de Tarairí (Corrado 1884, pp. 450-451). El 2 de julio de 1869, finalmente, se funda oficialmente la misión, con la celebración de la primera misa en Macharetí. Pese al decreto gubernamental que hablaba de San Remigio, los frailes la bautizan como Madre de las Misericordias20. Por supuesto, el ataque enemigo no se deja esperar y ocurre el 19 de julio a manos de Guacaya y grupos tobas, a los que los nuevos neófitos rechazan con éxito (Corrado 1884, pp. 452-453). La misión que se estrena el 2 de julio de 1869 cuenta con muy poca gente: apenas un centenar de personas (Corrado 1884, p. 451), probablemente por el temor a ataques enemigos. Tampoco todos están de acuerdo con la decisión de Mandepora: probablemente en esta época ocurre la fuga de su pariente Cayuguari, hostil a los misioneros, que escoge adentrarse en el Chaco y, desde ahí, iniciar una serie de asaltos y robos contra los criollos con la ayuda de grupos chaqueños como los tobas y los tapietes21. Con todo, la gente empieza rápidamente a congregarse en la misión, empezando por el capitán Guariyu. En diciembre de 1869, se cuenta como 750 habitantes en Macharetí22. Comienzan entonces los trabajos de construcción de la capilla, de un fuerte, de las casas de los misioneros y de los indígenas. La misión se ubica en un terreno anegadizo y, en 1872, las lluvias causan varios daños a las construcciones: en el otoño de 1874, Macharetí se traslada media legua al este de su primer emplazamiento23. 19 Carta del P. Prefecto de misiones, Alejandro Corrado, al ministro de Culto, 11 de octubre de 1868 (AFT 1-2333). 20 Visita de Macharetí, 1869, AFT 3-M.58, p. 87. 21 Sobre Cayuguari, remitimos a Combès 2014b, pp. 127-134. 22 Visita de Macharetí, 1869, AFT 3-M.58, p. 87. 23 Visitas de Macharetí, 1872 y 1874, AFT 3-M.58, pp. 90, 92; Corrado 1884, p. 456. 18 MACHARETÍ. La misión de Mandepora Fig. 3. Establecimientos de la misión de Macharetí, vistos desde la plaza, 1898 (Giannecchini y Mascio 1995 [1898], fotografía n° 66) 19 2 La misión de Mandepora El Londres de las misiones Con los años, la misión de Macharetí va creciendo hasta superar en número de habitantes a Tarairí, hasta entonces la más poblada. Ya en 1877 los misioneros advierten la dificultad de gobernar a tanta gente reunida y, poco después, proponen incluso dividir la misión1. Con todo, la gente se ha congregado para no caer en garras de los hacendados criollos y tener protección contra sus enemigos: no precisamente para convertirse a la religión cristiana. De hecho, como en todas las misiones, la tasa de conversión es irrisoria: “ninguna esperanza manifiestan los infieles a recibir el santo bautismo”2; “lo espiritual de esta misión marcha con lentitud e indiferencia remarcable”3. Recién en 1886 se nota algún progreso, cuando los infieles dejan de oponerse al bautismo de sus hijos4. Como todas las misiones en mayor o menor grado, Macharetí vive de sus trabajos agrícolas y ganaderos. Un informe de 1883 describe así la misión: Tierra labrada: como catorce hectáreas Productos: los mismos que las anteriores5. Ganado vacuno: vacas 619, novillos 256, toros 41; caballar 24; mular 2; burral 13; ovejuno 201; cabruno 120. 1 2 3 4 5 Respectivamente: visitas de Macharetí, 1877 y 1886 (AFT 3-h3-30, pp. 251, 262). Visita de Macharetí, 1877 (AFT 3-h3-30, p. 251). Visita de Macharetí, 1879 (AFT 3-h3-30, p. 252). Visita de Macharetí, 1886 (AFT 3-h3-30, p. 262). Es decir maíz, trigo, arroz, caña de azúcar, algodón, plantas frutales. 21 Isabelle Combès / Diego Oliva Vías de comunicación: al noroeste la que por Ñancaroinza conduce a Ibo y Cuevo; al suroeste la que por Bitiama conduce a Guacaya y por Caipipendi al Pilcomayo. Edificios públicos: un decente templo con su atrio de tapias, abastecido de todo lo necesario al culto; un fuerte de tapias; una casa parroquial con diversas piezas de tabique francés; una cárcel; un local de enseñanza para varones; otro para mujeres, con habitación para la profesora, rodeado de paredes; una casa de hospedería; un cementerio de tabique francés corriente6. El pueblo se organiza primero alrededor de una gran plaza de 648 x 155,40 m, con tres calles (Corrado 1884, p. 457), que se van multiplicando con el tiempo. En 1886, “los indios han renovado su pueblo, formando una plaza de 700 metros de largo y 200 de ancho, con seis calles dispuestas simétricamente. Los catecúmenos casados han formado también una espaciosa plaza con una calle”; en 1888, “los neófitos han trasladado su vivienda al plan de abajo, haciendo sus ranchos al sur del pueblo de los avas”7. Además de las casas particulares, se trabaja en los diversos edificios de la misión: escuelas, almacenes, talleres, iglesia, etc., con constante mantenimiento: En Macharetí ha sido nuevamente revocado el espacioso edificio destinado para las niñas, y se le ha puesto ya sus 17 ventanas y rejas, con las puertas correspondientes. Este establecimiento tiene 108 metros de oeste a este y 80 de sud a norte y hásele ceñido todo, con paredes de adobe, tejadas de un extremo a otro. Además, se ha levantado otro establecimiento al naciente del pueblo, con cuatro habitaciones y con sus ventanas y puertas; está destinado para morada de los viajeros y transeúntes y tiene 20 metros de largo y 5 de ancho. Finalmente, se ha hecho también un nuevo cementerio 6 7 Doroteo Giannecchini: Informe adicional de 1883, 6 de julio de 1883 (en Langer y Bass Werner de Ruiz ed. 1988, pp. 352-353).) Visitas de Macharetí, 1886 y 1888 (AFT 3-h3-30, pp. 263, 267). Ava significa “hombre” en guaraní. Los misioneros llamaban así a los indígenas infieles. 22 MACHARETÍ. La misión de Mandepora con su pequeña capilla; todas las paredes son de adobe y cubiertas de tejas lo mismo que el techo de dicha capilla; es de 75 metros en cuadrado. Por último, se ha quemado sobre 15 mil piezas entre tejas y ladrillos (Anales 2006 [1891], p. 1313) Fig. 4. Interior de la iglesia de Macharetí, 1898 (Giannecchini y Mascio 1995 [1898], fotografía n° 68) En definitiva, en palabras de un notable de Tarija, Macharetí es el Londres de las misiones con población de más de siete mil almas, iglesia hermosa, casa y escuelas situadas sobre la colina que domina esa gran ciudad de cuatro plazas. El Padre Santiago [Romano] sabe ocupar toda esa gente; los niños a la escuela, las niñas a los telares, los hombres en la fábrica de tejas y a las construcciones8. 8 Jacinto Delfín, en Anales 2006 [1889], p. 1282). 23 Isabelle Combès / Diego Oliva Fig. 5. Misión de Macharetí, 1886 (Dibujo de Dosso en base a un croquis de Novis; Thouar 1997 [1891]: 291) Fig. 6. Escuela de niñas de Macharetí, 1898 (Giannecchini y Mascio 1995 [1898], fotografía n° 73) 24 MACHARETÍ. La misión de Mandepora Fig. 7. Misión de Macharetí, c. 1903 (Fotografía de Jean-Baptiste Vaudry, c. 1903. MHSC JBV F110) Fig. 8. Macharetí, indios chiriguanos. Salida de la misa del domingo (Fotografía de Jean-Baptiste Vaudry, c. 1903. MHSC JBV F107) 25 Isabelle Combès / Diego Oliva El rey de Londres Más que por plazas, Macharetí está divida en calles: “por las calles están separados los neófitos y los infieles, y éstos en secciones de los soldados del capitán Mandeponai y otras de los segundos capitanes Güirangay y Guariyu” ( Jofré 2006 [1895], p. 503). De esta manera, la división no es tan tajante entre neófitos (bautizados), catecúmenos (en proceso de aprendizaje del cristianismo) e infieles, y eso distingue a Macharetí de las demás misiones del entorno. Esta situación tiene mucho que ver con el rey de la Londres misional: Mandepora. Mandepora no es el único capitán de Macharetí. A su lado está Güirangay, segundo capitán del que sabemos poco o nada; está Guariyu, que Jofré también califica de “segundo capitán” y que, como en los tiempos de Taruncunti, es “pequeño”, de menor importancia que Mandepora. Está finalmente Cundeye, hermano del propio Mandepora. Guariyu ya tuvo problemas con Taruncunti cuando pidió por primera vez la fundación de una misión, y no parece llevarse demasiado bien con Mandepora. Tal vez por eso, cuando los franciscanos deciden enviar a familias chiriguanas a ocupar la misión de San Antonio, desertada por sus neófitos, Guariyu es el que se va con su gente, en total 62 familias infieles y 27 neófitas9. Con Cundeye las relaciones también son tensas. En 1884, se sabe que ambos hermanos están enemistados, porque Mandepora lleva a mucha gente a trabajar a los ingenios azucareros del norte argentino y no acepta que ninguno vaya a trabajar con Cundeye a Sucre, en la hacienda de Aniceto Arce: “que nadie vaya con mi hermano a Sucre, porque si ellos se van, a mi regreso botaré de la misión no sólo a mi hermano sino [a] todos los que fuesen ido a Sucre con él”10. En Sucre, por alguna maniobra de 9 Visita de Macharetí, 1894 (AFT 3-h3-30, p. 277). 10 Apuntes del viaje y regreso de Sucre del misionero Cundeye, hermano del capitán Mandeponai, hechos en Macharetí el día 19 de noviembre de 1884 (AFT 2-895). 26 MACHARETÍ. La misión de Mandepora un criollo, Cundeye recibe un título de capitán grande de Macharetí, que los franciscanos no reconocen (Langer 2009, p. 183). Fig. 9. Mandepora (Fotografía de H. Catinari, en Calzavarini (ed.) 2006, tomo IV, p. 59) Estos problemas de poder existen porque Mandepora es, sin discusión, el capitán grande de Macharetí, y su prestigio irradia mucho más allá. Es el hijo mayor de Taruncunti, su heredero, el artífice de la misión y su jefe indiscutible11. Apostó por la misión más que todo para proteger a su gente del avance criollo y como una manera de vengarse de los asesinos de su padre. Garante del buen funcionamiento de la misión, él mismo no se convierte y no cambia sus costumbres. Como buen capitán grande, mantiene a varias mujeres y los misioneros no pueden hacer nada en contra. 11 Sobre Mandepora se puede consultar el artículo de Erick Langer (1995 [1989]). 27 Isabelle Combès / Diego Oliva Mandepora también, al igual que su padre, mantiene relaciones con los tobas y es un garante para evitar sus asaltos contra las misiones, aunque de una manera siempre ambigua. De hecho, los propios franciscanos no saben cómo evaluar estas relaciones. En enero de 1882, el P. Doroteo Giannecchini sostiene que Mandepora es amigo de los tobas, y en julio de 1884 que no tiene nada que ver con ellos12. Un año y medio más tarde, otro padre afirma que la presencia de Mandepora hizo escapar a unos ladrones de ganado tobas13, mientras a los pocos días otro misionero informa que los ladrones fueron más bien ayudados por el capitán de Macharetí14. Lo más probable es que todos tengan razón, y que las relaciones de Mandepora con los chaqueños sean tan cambiantes como antaño. Sin embargo, por todos estos motivos, los misioneros tienen que aguantar a Mandepora, so pena de encender los ánimos y ver desaparecer una misión que sólo existe por la voluntad de su capitán grande. Como bien notaba el viajero francés Teófilo Novis: En la época en que estuve en Macharetí conocí al gran Cacique Mandipona. Indio célebre, vivía con seis mujeres. Los Padres nunca han podido acostumbrarlo a que se contente con una; era muy testarudo el viejo y, como tenía mucha influencia sobre los indios, los padres temiendo una sublevación en el caso de que se enoje, lo dejaron con su costumbre (Novis 1917, p. 5). De hecho, más allá de seguir infiel, Mandepora apoya el funcionamiento de la misión, al menos en las primeras décadas. Participa por ejemplo de los trabajos obligatorios para varias empresas estatales como construcción de fortines, arreglos de camino, exploraciones al Chaco, etc. Así, en 1882 apoya con su gente a la construcción de 12 Carta del P. Giannecchini al P. Turbessi, 9 de enero de 1882; carta del mismo al P. Romano, 12 de julio de 1884 (AFC documentos muy importantes muy importantes parte 3). 13 Carta del P. Bernardino Turbessi al P. Prefecto de misiones, Doroteo Giannecchini, 30 de julio de 1883 (AFT 2-642). 14 Carta del P. Mauricio Monacelli al P. Prefecto de misiones, Doroteo Giannecchini, 2 de agosto de 1883 (AFT 2-195). 28 MACHARETÍ. La misión de Mandepora los fortines de Ñuapua y Taringuiti15, en 1883 en los trabajos de la Colonia Crevaux recién fundada16. Los trabajos incluyen apertura o mantenimiento de caminos, por ejemplo hasta Bella Esperanza a orillas del Pilcomayo en 188817 o, más tarde, a Picuiba18. Más importante aún, Mandepora defiende la misión de sus compatriotas rebeldes. Es el caso durante la gran guerra de 1874-1876, cuando Macharetí se ve asaltada por un nutrido grupo de tobas, chiriguanos enemigos, chanés y tapietes19. El mismo apoyo presta a franciscanos y criollos durante la rebelión de Kuruyuki en 1892, aunque de manera bastante ambigua. Mandepora y la rebelión de 1892 La rebelión empieza en diciembre de 1891, cuando en la comunidad de Ivo aparece un joven con el título de Tumpa (“Dios”) que llama a la guerra sin cuartel contra los criollos. Asaltos a haciendas, a la misión de Santa Rosa de Cuevo y varias escaramuzas de castigo se suceden en el mes de enero, hasta una batalla campal el día 28 en Kuruyuki, que concluye con la derrota chiriguana20. 15 Carta del comandante de la fuerza expedicionaria del Azero, Eusebio Pacheco, al P. Santiago Romano, 21 de septiembre de 1882 (AFT 2-808); Jofré 2006 [1895], p. 506. 16 Carta del P. Nazareno Dimeco al Agente de Colonias, Gumercindo Arancibia, 3 de octubre de 1883 (AFT 1-876/60); copia de las notas dirigidas por el P. Dimeco a Julio Escobar, jefe de la Colonia Crevaux, 3 de octubre de 1883 (AFT 1-2532); Lista nominal de los peones que con esta fecha salen para Teyu a trabajar en la Colonia de Crevaux, 2 de diciembre de 1883 (AFT 2-805), entre otros muchos documentos. 17 Carta del ministro de Colonización, Juan Franco Velarde, al P. conversor de Macharetí, 12 de mayo de 1888 (AFT 1-2639). 18 Carta del subprefecto del Azero al P. conversor de Macharetí, 8 de julio de 1911 (AFC documentos muy importantes parte 3); lista de los peones de Macharetí que Mandepora lleva a Picuiba, 1911 (AFC documentos muy importantes parte 2). 19 Carta del subprefecto del Azero al prefecto de Chuquisaca, 2 de octubre de 1874 (CBDH); Doroteo Giannecchini: Estado sinóptico de las misiones, 27 de mayo de 1879 (AFT 1-888). 20 Sobre la rebelión de Kuruyuki, remitimos a Combès 2014b. 29 Isabelle Combès / Diego Oliva Aunque, en términos generales, los neófitos de las misiones franciscanas no participan de la rebelión, varios sí se pliegan a los rebeldes, a título individual. De Macharetí, “hubo el sonso de Guariyu que fue con dos de sus soldados, pero parece que cuando vio que se trataba de guerra se volvió”21. Otros se quedan y, a vísperas del combate final, se afirma que hay gente de Macharetí entre los rebeldes, incluido el alcalde Huari22. La mayoría está indecisa, y ahora aparece a plena luz el prestigio del que goza Mandepora: “estos chiriguanos están aguardando los movimientos de Mandeponai para ladearse o no al partido contrario si apoyan o no a los rebeldes”23. Misioneros y criollos sospechan de Mandepora, y sobre todo de sus eventuales acuerdos con los tobas para apoyar a la rebelión. El 19 de enero, Esteban del Castillo escribe que varios de los soldados de Mandepora se pasaron a los sublevados y que hay fundada sospecha contra él24. En el mismo mes, sabemos que el Tumpa envía emisarios a hablar con Mandepora25. El 16 de enero, el P. Santiago Romano dice: “en cuanto a Mandeponai, dice que le contestó que estaba dispuesto a la guerra, y dada esta contestación se fue, sin decirme nada, a los tobas a comprar caballos”. Y la situación parece algo inquietante, pues Mandepora se queda como tres semanas donde los tobas: el padre Romano le manda incluso un mensaje “para que venga a cuidar de su pueblo, y se hizo el sordo”. En la misma carta, el franciscano 21 Carta del P. Santiago Romano al P. Prefecto Nazareno Dimeco, 16 de enero de 1892 (AFT 1-1204). 22 Carta de Esteban del Castillo a Santiago Romano, 27 de enero de 1892 (AFC documentos muy importantes parte 3). El “alcalde” es un cargo rotativo entre los fieles de la misión. 23 Carta de Fr. Francisco Cayola a Santiago Romano, 23 de enero de 1892 (AFC documentos muy importantes parte 3). 24 Carta de Esteban del Castillo a Santiago Romano, 19 de enero de 1892 (AFC documentos muy importantes parte 3). 25 Carta de Esteban del Castillo a Santiago Romano, 26 de enero de 1892 (AFC documentos muy importantes parte 3). 30 MACHARETÍ. La misión de Mandepora informa que un correo del corregidor de Ñancaroinza avisa “que los enemigos habían mandado mensaje a los tobas”26 . Felizmente para los misioneros, la alarma no pasa de ser un susto. El mismo día 16, Romano indica: “el miércoles volvió Mandeponai, y me aseguró que respecto a los tobas no había cuidado, y solamente los de muy abajo no sabía lo que pensaban, y que él estaba pronto a marchar con la poca gente que había quedado”27. Un periódico tarijeño lo confirma: Es falso que el capitán grande de la misión de Macharetí, Mandepónai, hubiese ido río [Pilcomayo] abajo a sublevar a los tobas: al contrario, fue a exhortarlos para que no tomasen parte en el alzamiento; y el día 13 del próximo pasado, habiendo ya regresado a su misión, aseguraba al P. conversor de que los tobas con quienes él había hablado estaban muy tranquilos, y sin pensamiento alguno de inmiscuirse en la contienda; y solamente manifestaba algún temor respecto a las tribus del bajo Pilcomayo, a las cuales los sublevados habían enviado mensajeros. En prueba de la lealtad de sus palabras, el dicho capitán Mandepónai, el día 15, después de haber arengado a todos los machareteños, encargándoles la defensa de su pueblo, a la cabeza de sus soldados y de algunos de la misión de Tigüipa, marchó a pelear contra los alzados (El Trabajo, Tarija, nº 770, 4 de febrero de 1892, p. 4). De hecho, esta versión coincide con los datos más tardíos del antropólogo Alfred Métraux: El jefe Mandepora preguntó a los delegados que le había mandado [el Tumpa] Apiawaiki si era cierto que el dios había vuelto invulnerables a sus partidarios. Como los embajadores respondieron afirmativamente, les sugirió servir de blanco 26 Carta del P. Santiago Romano al P. Prefecto de Misiones, 16 de enero de 1892 (AFT 1-1204). 27 Carta del P. Santiago Romano al P. Prefecto de Misiones, 16 de enero de 1892 (AFT 1-1204). 31 Isabelle Combès / Diego Oliva para asegurarse de que era verdad. Los delegados se negaron, y Mandepora les mandó de vuelta, tratándoles a ellos y su Dios de impostores (Métraux 1967 [1931], pp. 34-35; trad. nuestra). De esta manera, después de la sublevación, los padres pueden afirmar que Mandepora se mantuvo fiel durante la sublevación28. Incluso habría sido víctima de sus compatriotas rebeldes, que saquearon sus chacras y las de su hijo Taco por haber apoyado a los criollos29. Después de la guerra, los franciscanos declaran: En el alzamiento de los Chiriguanos no tomaron parte ni nuestros Misioneros [indios de las misiones], ni los Tobas aliados ni otras tribus del oriente; y esto se debió y se debe al calumniado y perseguido Mandeponai, Capitán de Macharetí, injustamente acusado como cómplice de la sublevación (Anales 2006 [1892], p. 1317). En la guerra de Curuyuqui quiso el Tunpa [sic] que Mandepónai con su influencia sublevara a los tobas y chiriguanos de su región, como hizo Tengua, pero el gran cacique no se movió, antes bien, fue con su gente a favorecer la misión de Santa Rosa y los cristianos blancos que se habían refugiado en ella […] él avisó el día en que los sublevados debían quemar la misión (Nino 1912, p. 167). Lo que está claro es que Mandepora no apoyó personalmente a los rebeldes de Kuruyuki. Esta elección pudo provenir, como aseguran los padres, de una voluntad propia, una opción del capitán de Macharetí por la convivencia con los blancos en las misiones franciscanas; también pudo ser porque Mandepora, en su viaje de tres semanas al Pilcomayo, no logró conseguir el apoyo de los tobas. Sea lo que fuere, su actitud sigue siendo ambigua: contesta positivamente al Tumpa al tiempo que entrega sus mensajes al corregidor, 28 Visita de Macharetí, 1892 (AFT 3-h3-30, p. 275). 29 Carta de Mandeponai a Santiago Romano, 6 de febrero de 1892 (AFC documentos muy importantes parte 3). 32 MACHARETÍ. La misión de Mandepora asegura a los padres que no peleará mientras va a visitar a los tobas. Como escribe Langer, en la sublevación de 1892, “Mandeponay, como de costumbre, tuvo un doble juego” (2009, p. 189). No todos los criollos están convencidos de su buena fe y, poco después de la guerra, el Delegado del gobierno, Melchor Chavarría, pretende incluso apresarlo y ejecutarlo como un rebelde más –sin lograrlo (Anales 2006 [1892], pp. 1317-1318). 33 3 El mundo fuera de la misión Aunque los padres franciscanos defienden a Mandepora en 1892, ya en estos años las relaciones han empezado a torcerse entre el capitán grande y los misioneros. Han pasado veinte años o más desde la fundación de Nuestra Madre de las Misericordias. Mandepora sigue siendo un jefe chiriguano tradicional, polígamo, y su ejemplo no incita a los demás a convertirse. Los franciscanos soportan cada vez menos la situación. En enero de 1890, el P. Pifferi escribe: Los avas sí son tenacísimos en sus usos y costumbres bárbaras […] hay muchos casos de poligamia y divorcio. El capitán Mandeponai, valido de su altanería y orgullo, adulado por sus adeptos y patrocinado por unos cristianos corrompidos, es la verdadera piedra de escándalo y ésta y de las demás misiones. Dominado de sus apetitos brutales, ¡tiene públicamente seis concubinas!! Su hijo Yaguaracu o Tacu ¡tres!!1 Los misioneros intentan entonces socavar su poder, apartándolo de las decisiones comunales: en septiembre del mismo año, Mandepora “se halla aislado de los PP. conversores, despreciado por muchos de sus soldados, y está receloso de algún castigo”2. Pero a los frailes el tiro les sale por la culata. La misión se vuelve ingobernable, muchos de los infieles abandonan Macharetí: Los infieles son la mayor parte desobedientes a sus respectivas autoridades. Varias familias para no entregar a sus hijos a las respectivas escuelas, se han ido a Carurutti de Guacaya, y otras 1 2 Visita de Macharetí, enero de 1890 (AFT 3-h3-30, pp. 268-269). Visita de Macharetí, septiembre de 1890 (AFT 3-h3-30, p. 271). Ver Langer 1995 [1989], pp. 236-237. 35 Isabelle Combès / Diego Oliva se habían retirado al monte con sus familias para el mismo fin. A motivo de que el capitán Mandeponai, por su escandalosa conducta personal, estaba incomunicado con los padres conversores, los infieles casi no comunicaban con los padres por el mal ejemplo de su capitán grande3. Muy a pesar suyo, los franciscanos se ven obligados a recurrir de nuevo a Mandepora para reestablecer el orden. No es ajena a esta decisión una carta de apoyo al capitán grande escrita por el administrador del ingenio de La Esperanza en el norte argentino4 –un personaje que, como veremos, tiene mucho que ver con el Mandepora de estos años. Como sea, el incidente deja un sabor amargo que los acontecimientos de fin de siglo incrementarán con creces. Fig. 10. Macharetí. Misionero franciscano con neófitos chiriguanos (Fotografía de Jean-Baptiste Vaudry, c. 1903. MHSC JBV F106) 3 4 Visita de Macharetí, 1891 (AFT 3-h3-30, p. 274). Ver anexo 2: en septiembre de 1890 se registran 3.577 habitantes en Macharetí, y en noviembre de 1891 la cifra ha bajado a 2.852. Carta de Camilo Uriburu al P. Dimeco, 27 de agosto de 1889 (AFT 1-655). 36 MACHARETÍ. La misión de Mandepora La frontera ha cambiado Es que, más allá de los tropezones de la obra evangelizadora en Macharetí, el mundo de la “frontera chaqueña” ha cambiado. Desde el inicio de la misión varias familias criollas viven en los alrededores cercanos. Son las que han colaborado a la fundación y protección del recinto misional en los primeros años, y se instalaron luego en Ñancaroinza: Para fundar la misión de Machareti, el padre Prefecto pidió auxilio a las autoridades de la provincia del Azero, pero éstas no le prestaron ninguno; y se vio constreñido a entrar a fundarla con la sola escolta de los indios de Itau, Chimeo y Aguairenda, que pertenecen a la provincia de Salinas. Para la seguridad de la misma misión en sus principios, el mismo padre Prefecto pidió al Gobierno otorgase una parte de los terrenos del norte de Machareti para merced de los cristianos que acompañasen por dos años a los Padres en dicha misión. El Gobierno los otorgó, y dos o tres familias tarijeñas acompañaron a los Padres por el dicho término, y recibieron los terrenos y los poseen hasta hoy; y con esto se inició el pueblito actual de Ñancaroinza5. Entre estas familias sobresale la de los hermanos del Castillo ( José María y Juan Esteban), que reciben tierras en 1873 en Ñancaroinza (AFT 2-902). En el último cuarto de siglo, la modesta presencia criolla se dispara. La estrepitosa derrota chiriguana en la guerra de 1874-1876 ha propiciado la llegada de más y más colonos en la región. Si, en 1885, vivían 32 criollos en Macharetí, en 1899 llegan a 520 (ver anexo 2). Eliminado el peligro de los chiriguanos de guerra, los fortines y colonias se multiplican y avanzan hacia el Chaco: Ñuapua y Taringuiti en 1882, la Colonia Crevaux en 1883, el fortín Murillo en los años 1890. Yacuiba se afianza como ciudad fronteriza, hasta convertirse en 5 Interrogatorio al P. Corrado, 8 de mayo de 1883, en Calzavarini (ed.) 2006, tomo IV, pp. 451-452). 37 Isabelle Combès / Diego Oliva la capital provincial. El papel otrora central de la misión franciscana va menguando. Más aún, con los chiriguanos vencidos y dominados, los colonos ya no necesitan, como antes, la relativa paz que ofrecía la misión franciscana. Surgen voces que reclaman por las tierras acaparradas por las misiones y por la mano de obra de obra indígena. En 1888, el Delegado del Gobierno Daniel Campos, un personaje liberal y ferozmente anticlerical, escribe largo y tendido en contra del monopolio franciscano (Campos 1888). Si bien, por mucho tiempo, la familia del Castillo tuvo buenas relaciones con los frailes (y las mujeres de la familia trabajaron como maestras en las misiones), no es, de lejos, el caso de todos los criollos. Aunque se necesitaban mutuamente para avanzar en la colonización del Chaco, criollos y franciscanos no siempre tenían buenas relaciones. Ya en 1863, el P. Gianelli denunciaba la “llaga” que representaban los colonos, que propiciaban fugas de las misiones para tener acceso a la mano de obra indígena, que daban malos ejemplos, etc.6. Mucho más tarde, Giannecchini escribe: Los mestizos de toda condición de los alrededores de las antiguas y nuevas fundaciones de las misiones de infieles, fueron siempre ministros de Satanás, dispuestos a destruir, con sus palabras y con sus actos, lo que los ministros de Dios y de la Iglesia habían edificado […] han sido siempre enemigos de los misioneros y de los neófitos, se han manifestado siempre como escandalizadores de los pobres hijos de la selva (Giannecchini 1996 [1898], p. 161). Se entiende fácilmente, pues, que a fin de siglo, cuando se multiplican los criollos en la región y ya no necesitan de la acción franciscana, las relaciones se pongan mucho más tensas. En las duras palabras del P. Nazareno Dimeco, los mestizos son “la hez de los 6 Carta del P. Gianelli al Jefe Superior y Militar del Sud, 10 de abril de 1863 (AFT 1-2316). 38 MACHARETÍ. La misión de Mandepora cristianos”: “son más de 30 años que vivo en estas misiones y nunca he tenido que deplorar tantos desórdenes e inmoralidades como en los últimos años”7. En Macharetí, algunos colonos empiezan a instalarse en el territorio de la misión, lo que provoca la ira de los frailes: en 1889, el P. Terencio Marcucci llega a quemar las casas de Cayetano Ruiz y Angelino Garnica, porque se asentaron en tierras de la misión8. Pero, a la larga, esta “hez” tiene las de ganar. La llegada de los liberales al gobierno en 1899 y las medidas anticlericales que siguen restan más poder aún a los misioneros. En este contexto, otro problema no hace más que empeorar la situación para los frailes: el incremento exponencial de las migraciones indígenas al norte argentino. En efecto, la producción azucarera del norte argentino se incrementa a mediados de siglo y más aún en las últimas décadas gracias a la mecanización de la producción. A consecuencia del aumento de las superficies cultivadas, se incrementa también la necesidad de mano de obra, que los ingenios encuentran en las poblaciones indígenas vecinas, especialmente chiriguanas y matacas. De esta manera, las migraciones indígenas a los ingenios azucareros de Ledesma, La Esperanza, etc., se incrementan a partir de los años 1870-18809. En Macharetí, el contratista Camilo Uriburo [Uriburu] se apersona para enganchar peones indígenas10. Varios criollos de Caiza también fomentan la migración11. 7 8 Informe del Prefecto de misiones, 28 de julio de 1895 (AFT 2-667, f. 1v). Carta del subprefecto de la Provincia del Azero, Quintín Miranda, al Prefecto de misiones, 20 de agosto de 1889 (AFT 1-2674). 9 Langer 2009, pp. 114-117. Según datos del autor, el ingenio La Esperanza empleaba hasta 2.000 indígenas en tiempos de zafra en 1904; en 1914 en el mismo ingenio 60% de los trabajadores eran chiriguanos, 35% matacos y el resto dividido entre tobas e indígenas andinos. 10 Visita de Macharetí, septiembre de 1890 (AFT 3-h3-30 p. 271). 11 Visita de Macharetí, 1900 (AFT 3-h3-13, p. 309). 39 Isabelle Combès / Diego Oliva Las consecuencias son enormes sobre la población misional. Una carta del Prefecto de misiones al ministro de Colonización resume los problemas que enfrentan las misiones por la emigración a la Argentina: De año en año los indígenas van separándose de su misión […] Desde los 10 años a los 50, el 70% abandona anualmente su misión para pasarse a las haciendas argentinas, y de éstos, como el 20% no regresa ya a la misión de su procedencia […] La salida pues de los indios es el cáncer de estas misiones […] Ya no son los indios sumisos, obedientes y respetuosos, sino refractarios, presuntuosos y atrevidos. Las lecciones de libertinaje e inmoralidad que aprenden en dichas haciendas argentinas los hace vagabundos, insubordinados y peleadores12. Un déspota destituido Mandepora no está ajeno a estos movimientos y a la reconformación del mundo de la frontera chaqueña. El capitán grande olfatea el cambio. Si bien no renuncia a la misión (vivirá en ella hasta su muerte), apuesta sus fichas en otros ámbitos, al mundo fuera del recinto franciscano. Primero, el capitán mantiene relaciones cordialísimas con varios de los hacendados criollos más opuestos a los franciscanos. Uno de los principales es Manuel Mariano Gómez. En 1878, este personaje ya ha fundado su propio fortín en Ivibobo, a orillas del Pilcomayo (Trigo 1939, p. 189); en 1887, es corregidor de Ñancaroinza13. En 1892 Gómez (que ya tenía intenciones de colonizar en las cercanías de Cuevo en 188514) se constituye en el principal oponente a la 12 Carta del Prefecto de misiones al ministro de Colonización, 8 de junio de 1907 (AFT 1-1252, pp. 1, 2, 4). 13 Carta de Manuel M. Gómez al Prefecto de misiones, 9 de abril de 1887 (AFT 1-2629). 14 Carta del prefecto de Chuquisaca al P. Giannecchini, 20 de marzo de 1885 (AFT 1-876/103). 40 MACHARETÍ. La misión de Mandepora fundación de una nueva misión en Ivo, en la misma zona15. Según el Delegado del Gobierno, Gómez ha construido un burdo fortín en los alrededores y, en consecuencia, ha solicitado también una cantidad exagerada de tierras para sus “vaqueros y dependientes” (Chavarría 1892, p. 15). Lo mismo pasa en otras colonias, donde Gómez tramita la adjudicación de “tierras baldías” para sus allegados: un total de ochenta y una solicitudes para el fuerte de Milagro de Taringuiti, San Juan de Ñuapua San José de Carandaitiguaso en 1894, sin contar con solicitudes para él solo en otros cinco lugares (Paz 1895, p. II). En 1893 Gómez es dueño de dos mil cabezas de ganado en Taringuiti, y de mil en Ivibobo en 189816. A inicios del siglo XX, es el más grande hacendado de la orilla izquierda del Pilcomayo17. Poco amigo de los frailes, Gómez tiene muy buena relación con Mandepora. El capitán grande contribuye con peones en la construcción del fortín de Taringuiti. Este trabajo lo hace incluso acreedor a un lote de 2.500 hectáreas. En el expediente de mensura correspondiente, Mandepora se presenta como “cooperante poblador del fortín de Taringuiti”, y Gómez afirma: “ha prestado sus servicios espontáneos […] es un capitán intrépido y decidido por el adelanto y colonización de nuestro Oriente”18. Tierras y mano de obra son los clásicos motivos de enemistad entre misioneros y colonos, y son también las razones de la “amistad” que une a Gómez con Mandepora, pues el cacique colabora con entusiasmo en sus proyectos, mandando peones a trabajar. Otra manera de lucrar con el trabajo de su gente es, para Mandepora y sus hijos, el “enganche” de indígenas de Macharetí para 15 Chavarría 1892, p. 14; Documentos relativos a los terrenos de las misiones de Santa Rosa de Cuevo y San Buenaventura de Ivo del Colegio de Potosí, 1892 (AFC, sin clasificar, ff. 1-10v). 16 Jofré 1893, p. 14; Trigo 1939, p. 188. 17 Trigo 2019a [1905], p. p. 62. Gómez fallece poco después: en 1908, un documento menciona a su viuda (Carta del P. Dionisio Polverini al Prefecto de misiones, 1 de mayo de 1908, AFT 2-2625). 18 Expediente de mensura y amojonamiento de Picuihua, 20 de julio de 1891 (ABNB MH 1891). 41 Isabelle Combès / Diego Oliva llevarlos a trabajar a la Argentina, un oficio que practica desde al menos 188219: Los caciques de los pueblos indígenas son particularmente halagados y pagados con generosidad para conducir a los indios, que les obedecen con espontaneidad grande. Cuando llegan a los establecimientos argentinos, los caciques son satisfechos en todas sus exigencias sin limitación; de esta manera se convierten en los mejores agentes y propagandistas para continuar la corriente de emigración (Trigo 2019b [1907], p. 148). Si bien Mandepora no es el único cacique indígena contratista, él y sus hijos figuran ciertamente entre los que llevan más lejos esta actividad. En el último decenio del siglo, Macharetí pierde 1.240 habitantes; en los primeros diez años del siglo XX, son 1.688 (Langer 2009, p. 112). Los franciscanos están desesperados, y despotrican contra el capitán y sus hijos Yaguaracu o Tacu, Azucena, Manuerigua y Dionisio Mandeponai. El estado de la Misión no es nada satisfactorio, pues los indios son bastante desobedientes y altaneros; y eso se debe a Mandeponai y a sus hijos, quienes despotizan a los indios a su antojo, llevándolos todos los años a la Argentina, donde una buena parte se queda, especialmente de los neófitos casados y alumnos de la escuela (Anales 2006 [1899], p. 1324). Tres años después, los mismos Anales del Colegio franciscano constatan: “Los hijos varones de Mandepónai siguen todos las sendas del padre: la embriaguez y la lubricidad. En todo lo demás son hijos degenerados y especie de fruto de maldición” (Anales 2006 [1902], p. 1386). Entre los hijos del capitán grande destaca Tacu, su hijo mayor que, a fin de siglo, los franciscanos llegan a odiar más aún que a su padre. Tacu no sólo engancha a gente como su padre sino que, al 19 En 1882 se registra una primera salida de Mandepora con peones hacia el ingenio de San Lorenzo en el noroeste argentino: el mayordomo del ingenio llegó a Macharetí para este fin (Carta del P. Santiago Romano al P. Giannecchini, 7 de septiembre de 1882 (AFT 2-571). 42 MACHARETÍ. La misión de Mandepora igual que él, también cordiales relaciones con los criollos. Representa en Macharetí “un poder subversivo, que desbarata todos los planes de los padres”: Ese poder subversivo es el artero Simón María Napoleón Tacu, hijo del Capitán Mandepónai, antiguo enganchador de indios, aguardentero ruin, y renegado misionero; hombre de estragadas costumbres, sin idea alguna de moralidad, de religión ni de honor, pero ladino y zalamero a toda prueba; vil y abyecto seductor, raptor y cuatrero hipócrita, encallecido en la depravación, cruel e inhumano con los que cáenle en desgracia, aunque sean hijos suyos. ¡Tal es ese diabólico poder! Y lo peor es que, apoyándolo y sonriéndole los blancos, lo hacen más atrevido y desvergonzado. ¿Por qué así? porque la casa de él está como mesón, y las orgías se suceden en ella a las orgías (Anales 2006 [1902], pp. 1386-1387). Pero Tacu goza del apoyo de los dueños de los ingenios argentinos. Recibe ganado de su parte, dinero, alambre y, en una ocasión, un viaje a Buenos Aires (Langer 2009, p. 120). Posiblemente en esta ocasión Tacu haya accedido al bautismo, pues el censo de Macharetí, de 1900, lo registra como bautizado en Buenos Aires20. Macharetí se despuebla: está “en estado de progresiva decadencia, de lenta, sí, pero inevitable ruina”; “esta misión, poco ha tan soberbia por el muy crecido número de sus pobladores, actualmente no tiene más que unas 200 familias”, todo por el “comercio indigno” de Mandepora y sus hijos que llevan peones a la Argentina21. A finales de siglo, los franciscanos están hartos: si intentaron la política del ostracismo en 1889 para socavar el poder de Mandepora, ahora quieren destituirlo y deshacerse de sus hijos. Pero no es fácil. 20 Archivo Parroquial de Macharetí. Gentileza de Erick Langer. 21 Visita de Macharetí, 1901 (AFT 3-h3-13, p. 317); carta del P. Gervasio Costa, Prefecto de misiones, al ministro de Relaciones Exteriores y Culto, 13 de julio de 1904 (AFT 2-1275, p. 10). 43 Isabelle Combès / Diego Oliva En 1899, los padres denuncian a Tacu por sus excesos y consiguen una orden de arresto contra él: pero el corregidor de Ñancaroinza, Carlos del Castillo, se niega a ejecutarla22. El cambio de actitud de la familia del Castillo es reveladora de las tensiones crecientes entre hacendados y misioneros en estos años. De hecho los criollos defienden con uñas y dientes a Mandepora y Tacu y, lo que es lo mismo, se oponen ya abiertamente a los franciscanos. Tres años apenas después, Mandepora y Tacu pretenden llevar de nuevo a su gente a la Argentina, y el conversor de Macharetí intenta oponerse. El resultado es una queja oficial de ambos caciques ante el fiscal de Monteagudo contra el misionero, por malos tratos23. Manuel Gómez no sólo apoya la queja, sino que financia el viaje de Mandepora a Monteagudo: “Mandeponai, a la fuerza, hizo trabajar a los indios para el Sr. Manuel Mariano Gómez, a cuenta de una deuda que Mandeponai debía a dicho Sr., para que vaya a Sauces [Monteagudo] a levantar acusación contra los PP. conversores”24. En 1904 finalmente, los padres decretan la destitución de Mandeponai y le quitan su título de capitán. En esta ocasión también se opone Gómez, segundado por el juez rural de Ñancaroinza. Gómez denuncia la destitución y acusa al conversor de Macharetí de “flagelar a los indígenas que jornalean para los blancos”; también protesta porque así no puede tener acceso a la mano de obra indígena, la misma que Mandepora le proporciona con tanta facilidad25. 22 Carta del P. Gervasio Costa al ministro de Relaciones Exteriores y Culto, 1 de junio de 1902 (AFT 2-673, ff. 2-2v). 23 Carta del fiscal de Monteagudo a los padres de Macharetí, 12 de junio de 1902 (AFT 1-2784). 24 Carta del P. Domingo Ficosecco al corregidor de Carandaití, Macharetí, 11 de mayo de 1904 (AFT 1-2796). 25 Copia hecha por el P. Ficosecco de una carta de Manuel M. Gómez al corregidor de Salinas el 21 de abril de 1904 (AFT 2-879); carta del juez rural de Ñancaroinza al corregidor de ese cantón, 21 de abril de 1904 (AFT 2-881); carta del corregidor de Ñancaroinza al prefecto de misiones, 25 de abril de 1904; Informe del Prefecto de misiones, 1 de junio de 1904 (AFT 2-672, f. 2). 44 MACHARETÍ. La misión de Mandepora Pese a ello, los frailes siguen adelante con la destitución de Mandepora, “juzgada como medida salvadora” de la misión26. Pero la cosa se queda prácticamente en el papel. Posiblemente Mandepora pierde algo de su poder, más que todo porque, en estos años, el número de neófitos convertidos supera por primera vez el de los infieles. Sin embargo, Mandepora sigue siendo el capitán. Sigue enviando gente a trabajar a diversas partes (para abrir un camino a Picuiba en 191127) y los viajeros de paso (el antropólogo Erland Nordenskiöld, el ingeniero Jean-Baptiste Vaudry) lo consideran siempre como un capitán grande28. Todavía en 1914, los padres notan, sin hacerse ilusiones, que “los infieles están más dispuestos a obedecer a Mandeponai y a su hijo Napoleón Tacu que a los padres conversores”29. Fig. 11. El jefe chiriguano Mandepora, c. 1908 (Nordenskiöld 2002 [1910], p. 197) 26 Informe del Prefecto de misiones, 1 de junio de 1904 (AFT 2-672). 27 Carta del subprefecto del Azero al P. conversor de Macharetí, 8 de julio de 1911 (AFC documentos muy importantes parte 3); lista de los peones de Macharetí que Mandepora lleva a Picuiba, 1911 (AFC documentos muy importantes parte 2). 28 Nordenskiöld 2002 [1910], p. 197); Combès y Salaun (eds.) 2018, p. 46. 29 Visita de Macharetí, 1914 (AFT 3.h3.13, p. 354). 45 Isabelle Combès / Diego Oliva Al mismo tiempo, Tacu sigue haciendo de las suyas, esta vez en correspondencia con otro criollo acérrimo enemigo de los misioneros, Salustio Lema. El colono le envía en efecto esta misiva: Yumbia, 26 de julio de 1904 Mi estimado Napoleón: Sin embargo de que ni te conozco, sé que tú eres una persona de razón para que puedas representar a todos esos desgraciados que viven bajo el yugo de esos malditos frailes, que hostilizan provincias enteras. Como estos pícaros ya me han causado gravísimos perjuicios, he resuelto acusarlos de todos sus crímenes ante el congreso nacional que se reúne el 6 de agosto próximo, he [de] ir yo y mandar un abogado a La Paz, a que me represente tanto a mí como a todos Ustedes, pidiendo la suspensión de todas las misiones. Para determinar el modo más conveniente de hacerlo, necesito tener una conferencia pronta contigo, para lo que te hago este propio con el objeto de llamarte y te vengas sin pérdida de tiempo a hablar conmigo. En ésta te espero cuanto antes. Tu amigo y seguro servidor, Salustio Lema30 30 Debajo del texto está escrito: “Es copia fiel. Conste. Macharetí, Septiembre 6 de 1904. Fr. Domingo Ficosecco” (AFC documentos muy importantes, parte 3). Lema y José Arce habían presentado quejas contra la adjudicación de un terreno al colegio franciscano de Potosí en San José de Yumbia, a orillas del Pilcomayo más arriba de Villa Montes, para la creación de una nueva misión (Ballivián 1905, p. 53). 46 MACHARETÍ. La misión de Mandepora Todo va de mal en peor en Macharetí, y la destitución de Mandepora no cambia el panorama. En la Santa Visita de 1904, se lee: Aun el desparramo de más de 300 familias chiriguanas infieles es espantoso; y se debe más bien al despotismo de Mandeponai, Tacu y Asucuna, que al hambre que afligió esta misión en los últimos cuatro años... Tan espantoso despueble hace que la misión no se reconozca. El ha ocasionado la caída de Mandeponai; pero la soberbia e intriga de sus depravados hijos no ha suspendido aún la obra de destrucción31. Mientras, otra amenaza más se cierne sobre las misiones: la secularización anunciada de varias de ellas. 31 Visita de Macharetí, julio de 1904 (AFT 3-h3-13, p. 324). El resaltado es nuestro. 47 4 El fin de una época Tacu y el Delegado Trigo Un siglo acaba mal para los franciscanos y otro empieza peor. La llegada de los liberales al poder en 1899 inaugura una serie de medidas que tienden a restringir cada vez más la importancia de las misiones y el poder de los frailes. En 1901, el gobierno aprueba un nuevo reglamento de misiones que recorta las atribuciones de los padres conversores, y establece la supremacía de las autoridades políticas locales y regionales sobre las misiones (Anuario 1902, pp. 223-229). Más tarde, en el gobierno de Ismael Montes, un decreto (17 de octubre de 1905) establece que las misiones pasan bajo la tutela del ministerio de Colonias y Agricultura y las conceptúa “como las primeras bases del sistema colonizador”: “es necesario que las actuales reducciones constituyan los primeros núcleos de la colonización para procurar la reconcentración de los bárbaros dispersos, a fin de formar nuevas aldeas y pueblos agrícolas” (Anuario 1906, pp. 464-465). Finalmente, en diciembre de 1905 se adopta otro reglamento más, que acentúa el control estatal sobre las misiones y, tal vez sobre todo, prevé su paulatina secularización para que se conviertan en los soñados “núcleos de la colonización”1. Este reglamento, “el más descabellado y humillante” en palabras de los franciscanos de Tarija2, inclina definitivamente la balanza a favor de los colonos y de las autoridades nacionales y reduce drásticamente el margen de acción de los conversores (Langer 2009, pp. 240-241). 1 2 Sobre este reglamento y una comparación con los anteriores y posteriores, remitimos a García Jordán 1998 y 2001, pp. 393-397. Romano 2006a [1906], p. 895. 49 Isabelle Combès / Diego Oliva Fig. 12. Macharetí [altar de la iglesia], agosto 1903 (Fotografía de Jean-Baptiste Vaudry, c. 1903. MHSC JBV F108) Simultáneamente, el gobierno atesta un doble golpe de gracia a las misiones. En 1905 se crea la Delegación Nacional del Gran Chaco, y su primer titular es el Dr. Leocadio Trigo Achá. Excomulgado por la iglesia, liberal convencido, Trigo no es para nada favorable de los misioneros. Para él, los religiosos fracasaron rotundamente en su obra 50 MACHARETÍ. La misión de Mandepora civilizadora: “el fraile no civiliza, ni siquiera amansa ni prepara al hombre salvaje y bárbaro para que con el trato de los vecinos pueblos, mejore de condición”. En las misiones los indios no tienen contacto con la sociedad blanca, y aquellos que entran en relación con ella son, a ojos de los franciscanos, “los rebeldes”3. Además, Trigo comparte absolutamente con Daniel Campos: los franciscanos “explotan el riquísimo suelo del Gran Chaco con exclusivo provecho particular y sin ningún beneficio nacional”4 y tienen un dominio absoluto en el Chaco que hace sombra a la soberanía boliviana. Pretenden colocarse por encima de las leyes nacionales, “quieren que el Supremo Gobierno de Bolivia no gobierne donde ellos tienen asentado su dominio”5. Y también es hora para el gobierno nacional de “reconquistar” el suelo patrio6. El primer acto oficial del flamante Delegado es la secularización de las misiones de San Francisco Solano y San Antonio de Padua a orillas del Pilcomayo, dando paso a la nueva ciudad de Villa Montes. En Macharetí, fieles a su estrategia, Mandepora y Tacu tienen las mejores relaciones con Trigo. Tacu es su “grande amigo” (Romano 2006b [1905-1907], p. 934); el propio Delegado habla también de su “antiguo amigo Napoleón Tacu”7. El (ex) capitán grande y su hijo siguen llevando gente a la Argentina: “el excapitán Mandeponai, aunque viejo, a despecho del Reglamento de Misiones que lo prohíbe, sigue, con suma desfachatez, en su depravado oficio de comerciar con la carne humana, llevando a los indios a la república Argentina”8. Trigo les deja hacer y gana por partida doble, molestando a los frailes y asegurándose aliados de peso en la misión. Valiéndose de esta pro- 3 4 5 6 7 8 Carta de Leocadio Trigo a su hermano Adolfo, Guachalla, 19 de julio de 1906 (AVL-2, p. 243). Carta de L. Trigo a Fernando Guachalla, 15 de marzo de 1906 (AVL-2, p. 80). Carta de L. Trigo a Manuel Ballivián, 28 de enero de 1908 (AVL-4, p. 206). Carta de L. Trigo a su hermano Adolfo, Guachalla, 19 de julio de 1906 (AVL-2, p. 242). Carta de L. Trigo a Isidoro Ortiz, 10 de marzo de 1905 (AFR). Visita de Macharetí, 1906 (AFT 3-h3-13, p. 330); cartas del P. Ficosecco al P. Prefecto de misiones, 14 de mayo de 1906 (AFT 2-119) y 1 de febrero de 1907 (AFT 2-135). 51 Isabelle Combès / Diego Oliva tección, “Tacu va haciendo siempre de las suyas e impunemente”9. Él y su padre alojan en 1905 al ingeniero Juan Muñoz y Reyes, acompañante de Trigo y autor de los primeros planos de Villa Montes, que ni siquiera pasa a saludar a los frailes de la misión10. Fig. 13. Napoleón Taco (Yaguaraco) y señora. Macharetí, c. 1903 (Fotografía de Jean-Baptiste Vaudry, c. 1903. MHSC JBV F111) A esto se suma, en 1906, una grave sequía y la consiguiente hambruna, que lleva a más indígenas a abandonar su misión, ya sea para dirigirse a Villa Montes, ya sea para ir a trabajar a la Argentina11. Más que 9 Carta del P. Ficosecco a Santiago Romano, 29 de agosto de 1906 (AFT 2-71, ff. 1-2). 10 Anales 2006 [1905], p. 1477; Romano 2006b [1905-1907], p. 900. 11 Cartas del P. Ficosecco al Prefecto de misiones, 12 de mayo de 1906 (AFT 2-72), 2 de agosto de 1906 (AFT 2-32) y 22 de noviembre de 1906 (AFT 2-33). 52 MACHARETÍ. La misión de Mandepora Mandepora, Tacu es ahora el principal dolor de cabeza de los frailes. “Mancomunado con los carais”, llega a venderlos cabezas de ganado de la misión12. Tacu es tan polígamo como su padre13 y se niega a mandar a sus hijos a la escuela misional. Este hombre es “tan taimado y sicofanta a la vez como éste no es dable encontrarlo entre los indios”14. Además de ser la antítesis del neófito sumiso, Tacu también encarna el ideal del indio civilizado tal como lo concibe Trigo. Viste como criollo –es algo que demuestra además la fotografía que le sacó el francés Jean-Baptiste Vaudry–, habla castellano, se hizo rico con el trabajo de su gente en los ingenios. Con todo, y volveremos más tarde sobre el tema, su actitud es tan ambigua como la de su padre. Nordenskiöld observa que Tacu tiene sirvientes y agrega que, en eso, Tacu está “siguiendo el ejemplo de los blancos”15. En esto, el antropólogo sueco se equivoca: Tacu tiene sirvientes como buen mburuvicha. También es dueño de una hacienda, Cabayu-igua, en la que numerosos indígenas tapietes trabajan para él, replicando las antiguas relaciones de poder entre ambos grupos étnicos16. Tacu consigue riquezas que reparte luego generosamente, al mejor estilo chiriguano, en fiestas y borracheras en Macharetí; consigue prestigio y respeto. Tacu tal vez vista como hombre blanco, pero para reafirmarse mejor como cacique chiriguano. Ya en 1904 el Prefecto de misiones advierte: “[Tacu] oculta a todos sus criminales pensamientos; y descubre a muy pocos de su raza el odio profundo que tiene a los mismos blancos. Él los compra a todos con su infame política”17. 12 Carta del P. Ficosecco al Prefecto de misiones, 29 de agosto de 1906 (AFT 2-71). Carai (karai) es el nombre dado a los criollos en guaraní. 13 Según Nordenskiöld, Taci tiene siete esposas (2002 [1910], p. 196). 14 Carta del P. Gervasio Costa al ministro de Relaciones Exteriores y Culto, 1 de junio de 1904 (AFT 2-672, f. 2v). 15 Nordenskiöld 2002 [19012]: 213. 16 Sobre los tapietes como trabajadores de los chiriguanos, ver Combès 2008. En esta misma época aparecen también tobas viviendo en Macharetí, y es posible que también hayan trabajado para Tacu. Ver el anexo 2 sobre la población toba y tapiete en Macharetí. 17 Carta del P. Gervasio Costa al ministro de Relaciones Exteriores y Culto, 1 de junio de (AFT 2-672, ff. 2v-3). 53 Isabelle Combès / Diego Oliva Fig. 14. Cabayu-igua, hacienda de Napoleón Taco, cerca de Macharetí (Fotografía de Jean-Baptiste Vaudry, c. 1903. MHSC JBV F112) Fig. 15. Cabayu-igua. Indios tapuis o tapietes, cerca de Macharetí, c. 1903 (Fotografía de Jean-Baptiste Vaudry, c. 1903. MHSC JBV F113) 54 MACHARETÍ. La misión de Mandepora La misión agoniza Tacu es, en todo caso, el mayor enemigo de los misioneros, y lo demuestra en 1907 en el sonado caso de la joven Zoila. Escolina de unos 16 años, Zoila se ha fugado de la escuela. En la versión misionera, la joven tiene funestos antecedentes: “mucho antes de fugarse, tenía ya en la escuela una conducta perversa, era la piedra de escándalo de sus compañeras, burlándose de las suave y paternales amonestaciones de su P. Conversor. Sin ningún pudor, quiso desmoralizar también a las demás, introduciendo de noche a unos jóvenes de su raza a la escuela por fines no santos”. En esta ocasión, como castigo, se le ha rapado la cabeza. Luego, Zoila se ha fugado de la escuela hasta el pueblo criollo de Carandaití, donde estaba su familia trabajando: “allí contrajo muy luego relación con un vecino de Carandaiti con quien vivió un corto tiempo en concubinato”18. Su padrastro, Amerani, la ha llevado de vuelta a la misión de Macharetí, exigiendo que los misioneros la castiguen19. El 3 de mayo, el P. Ficcosecco la hace azotar “con unos cuantos chicotazos” y poner en el cepo, aunque “con un solo pie”20. El Delegado Trigo recibe una denuncia anónima del hecho, que los franciscanos atribuyen al odiado Taco: Romano dice que el denunciante fue “el indio más rebelde de Macharetí”21. Un periódico franciscano asegura lo mismo más tarde: Trigo se enteró “por medio del apóstata y renegado cristiano Napoleón María Yaguaracu, alías 18 Santiago Romano: Un informe desmentido, 8 de agosto de 1908 (AFT 2-677, ff. 1-1v); Carta del P. César Vigiani a L. Trigo, 17 de mayo de 1907 (AVL-4, pp. 49-50); Carta (borrador) de Santiago Romano a Leocadio Trigo, septiembre de 1907 (AFT 2-619). 19 Santiago Romano: Un informe desmentido, 8 de agosto de 1908 (AFT 2-677, f. 1v). 20 Necrología del P. Domingo Ficosecco en Calzavarini (ed.) 2006 tomo VII, p. 2241; Santiago Romano: Un informe desmentido, 8 de agosto de 1908 (AFT 2-677); Carta (borrador) de Santiago Romano a Leocadio Trigo, septiembre de 1907 (AFT 2-619). 21 Informe del trienio del P. Santiago Romano, 19 de mayo de 1908 (AFT 2-907, f. 21); Carta de S. Romano al ministro de Colonización, 14 de febrero de 1908 (AFT 2-907, f. 4v). 55 Isabelle Combès / Diego Oliva Tacu, hijo del capitán Mandeponaii [sic], y eso era de esperarlo porque ese indio malvado odiaba a los conversores porque no le permitían tener a su disposición a todas las mujeres del pueblo, y por otra parte era muy amigo del personal de la Delegación”22. Trigo envía al boticario de Villa Montes, Guido Cerruti, a Macharetí, donde encuentra a Zoila demacrada, pálida, el cabello cortado al ras, las piernas torcidas por el cepo, las nalgas contusas y tumefactas, y con huellas de azotes en el cuerpo. La joven le afirma que permaneció dieciséis días en el cepo, recibió más de cien azotes y tuvo su ración alimenticia reducida a la mitad23. Los misioneros no niegan el castigo, pero sí su magnitud. Aun reconociendo el carácter iracundo de Ficosecco, “la fogosidad de su genio” y la severidad de sus castigos24, intentan restar importancia al incidente hablando de un castigo “paternal” o “moderado”25: “la dicha Zoila salió tan robusta y sana como antes, conforme yo mismo la he visto y ahora está en la misma escuela”26. Romano es más cruel aún en su Diario, en el que afirma que, liberada del cepo, Zoila recibe a Cerruti “alegre y riéndose, sin duda porque ya sabía que le iban a mirar el trasero […] en su semblante ninguna señal tenía de sufrimiento”. Incluso echa la culpa a Trigo, que habría orquestado el “falso informe” de Cerruti para transformar en “verdadero hecho criminal” un incidente sin importancia (Romano 2006b [19051907], pp. 933, 941). No deja de ser que los frailes han violado la ley que prohíbe los castigos corporales y que Ficosecco, al tanto de la venida de las autoridades, parte para Tarija y de ahí a Italia. Trigo 22 “P. Santiago Romano de la orden de Frailes Menores. Su vida y sus obras”. Boletín Antoniano n° 296, 28 de julio de 1912, p. 2. Cursivas de origen 23 Carta de L. Trigo al ministro de Colonización, 22 de mayo de 1907 (AVL-4, p. 51). 24 Necrología del P. Domingo Ficosecco en Calzavarini (ed.) 2006 tomo VII, p. 2241. 25 Necrología del P. Domingo Ficosecco en Calzavarini (ed.) 2006 tomo VII, p. 2241; Necrología del P. Santiago Romano en Calzavarini (ed.) 2006, tomo VII, p. 2106. 26 Carta del corresponsal Sereno a La Capital, de Sucre, 25 de octubre de 1907, citada en Necrología del P. Domingo Ficosecco en Calzavarini (ed.) 2006 tomo VII, p. 2240 56 MACHARETÍ. La misión de Mandepora lleva la denuncia al fiscal de Monteagudo acusando a la maestra de niñas, al P. César Vigiani y a Santiago Romano, Prefecto de misiones, de los malos tratos a la menor. Romano es encarcelado por un mes. Un año después circulan rumores: la familia de Mandepora estaría intentando sublevar a los indígenas contra los franciscanos27. Tal vez debamos relacionar esta noticia con la indicación de Nordenskiöld, quien afirma que el jefe toba Taicoliqui tuvo “conversaciones secretas con el jefe chiriguano Mandepora” en 1909, “bajo la influencia del rumor de que Argentina y Bolivia iban a entrar en guerra” (2002 [1910], p. 122). En todo caso, los rumores no se concretan, aunque la situación es cada vez más apremiante para los misioneros. En estos años que anteceden la Guerra del Chaco, empiezan a llegar militares a la región, que exploran hacia el Chaco y procuran abrir caminos. En 1911, una comisión exploradora hasta el Parapetí se queja de que los frailes prohíben a los indígenas de la misión a trabajar con ellos y que Tacu habría prácticamente obligado a su padre a ayudar a los exploradores pese a la oposición de los franciscanos. Tal vez este rumor se deba al propio Tacu, queriendo quedar bien con los soldados en detrimento de los misioneros28. En 1912, Mandepora y dieciocho hombres acompañan una comisión exploradora a Picuiba, a la cabeza del teniente coronel Romero Ovando29. No tardan en surgir problemas entre el oficial y los franciscanos. De hecho, alojar soldados en la misión tiene consecuencias: acoso a las mujeres, “vicios” como borracheras, etc. Más aún, según los misioneros, Ovando quiere establecer un cuartel en la propia Ma- 27 Carta del P. Vigiani escribe al P. Prefecto de misiones, 28 de febrero de 1908 (AFT 2-84). 28 Carta del P. César Vigiani al P. Fernando Ambrosini, 20 de julio de 1911 (AFT 1-1216). 29 “Comisión exploradora a Picuiva”. Boletín Antoniano n° 286, 4 de mayo de 1912, p. 4. 57 Isabelle Combès / Diego Oliva charetí30. Las quejas de los franciscanos caen en el vacío: el ministro de Guerra responde con un telegrama ordenándoles ayudar en todo a Ovando31. Las misiones tal como existían en el siglo XIX se mueren y los padres lo saben. Protestando contra la presencia militar en Macharetí, el Comisario General de los franciscanos, P. Wolfgango Prívaser, pide reglamentar las relaciones entre oficiales y frailes en todas las misiones “si deben permanecer como tales”32. En 1919, los Colegios de Tarija y Potosí unen esfuerzos y logran la creación del Vicariato Apostólico del Sudeste, más conocido como Vicariato de Cuevo, que abarca todo el territorio de las misiones chaqueñas, incluyendo a los pueblos criollos de la zona33. Pero la intención de dar un nuevo impulso a las misiones no resulta. Las sucesivas secularizaciones (a San Francisco y San Antonio le han seguido Chimeo, Itau y Aguairenda) han desmoralizado a los padres, que ya no gozan del poder omnímodo de antes; las tierras de las misiones se ven invadidas por colonos criollos. En 1915 fallece Tacu (Langer 2009, p. 186). El 18 de enero de 1922 es el turno de Mandepora. Los franciscanos lo bautizan como José María in articulo mortis34 –no sabemos si el capitán estaba inconsciente o si, después de toda una vida rechazándolo, pidió el bau30 Carta del P. Juan Argentini, Prefecto de misiones, al ministro de Colonización, 26 de junio de 1913 (AFT 1-2944). 31 Carta del ministro de Guerra y Colonización al P. Prefecto de misiones, 22 de julio de 1913 (AFT 1-2946); carta de la Delegación Nacional en el Gran Chaco al P. Prefecto de misiones, 23 de julio de 1913 (AFT 1-2947); carta del ministro de Guerra y Colonización al P. Privaser, 13 de agosto de 1913 (AFT 1-2267). 32 Copia de la carta del Comisario General de los Franciscanos en Bolivia, Fr. Wolfgango Privaser, al ministro de Guerra y Colonización, 5 de agosto de 1913 (AFT 1-2948). 33 Los franciscanos barajaban este proyecto desde 1906, luego de la secularización de San Francisco Solano y San Antonio (Langer 2009, p. 247). Se puede consultar el texto de la ley de creación del vicariato en Martarelli y Nino 2006 [1918], pp. 515-518. 34 Macharetí Defunciones II 1916 y sig., p. 58, Archivo Parroquial de Macharetí (gentileza Erick Langer). 58 MACHARETÍ. La misión de Mandepora tismo “por si acaso”, algo que encajaría en su modus operandi. Sea lo que fuese, la muerte de los capitanes parece sellar, definitivamente, el fin de una época. 59 5 Hacia la secularización Con la secularización de Aguairenda, Itau y Chimeo, el Vicariato del Chaco sólo tiene a cargo tres de las antiguas misiones franciscanas de Tarija: Macharetí, Tigüipa y Tarairí, a las que se suman Boicovo, Cuevo e Ivo, a cargo de los padres de Potosí. “Misiones” es un decir, y en la práctica sólo lo son de nombre, funcionando en los hechos como parroquias. Los colonos criollos son cada vez más numerosos, los militares están presentes, preparando la Guerra del Chaco. Fig. 16. Vista de Macharetí, sin fecha (Fotografía de H. Catinari, en Calzavarini (ed.) 2006, tomo IV, p. 39) Los franciscanos protestan como pueden, y no siempre de la manera más adecuada. En 1915, llegan quejas al ministro de Colonización por parte de colonos de la provincia Azero, que denuncian que los conversores de Macharetí y Tigüipa les cobran 2 Bs. por cada cabeza 61 Isabelle Combès / Diego Oliva de ganado que pasta en los terrenos de las misiones, dándose casos de remate de reses para la percepción de aquel gravamen1. En materia de fechorías, los colonos no se quedan atrás y gozan del apoyo de las autoridades locales. Los indígenas protestan. Antiguos y nuevos problemas El caso de las tensas relaciones de los frailes de Macharetí con el señor Vittorio Forenza es relativamente bien documentado, y nos da una idea de lo que pasa en la moribunda misión de los años 1920. En 1919, el inmigrante italiano está en Macharetí, arrendando un terreno a los padres de la misión. Poco después, se casa con una mujer de la familia Artunduaga2: en otras palabras, se convierte en pariente político de la poderosa familia del Castillo, pues la esposa de uno de los primeros del Castillo en establecerse en Ñancaroinza era Isabel Arduntuaga3. Pese a compartir la nacionalidad con los franciscanos, Forenza tiene pésimas relaciones con ellos. Actúa como un colono más, que ve en las misiones un estorbo retrógrada que acaparra tierras y mano de obra en vano. En 1921 tiene lugar un primer incidente. Cayetano Ruiz, antiguo arrendero de Macharetí, denuncia que Forenza y Braulio Zapata le hicieron firmar una carta en la que Ruiz reclama la propiedad del terreno (Boyurise) que arrienda. Pero Ruiz aclara que esa no es su voluntad, pues reconoce que los terrenos son propiedad de la misión. Dice que “con engaños y amenazas” le hicieron firmar, y declara la carta nula. Denuncia que los mismos, “abusando de la debilidad de mi cabeza y por ver poco ya”, le hicieron firmar otro papel, que aparentemente es una escritura de venta. Afirma que tampoco tienen validez4. 1 2 3 4 Carta del ministro de Guerra y Colonización al P. Prefecto de misiones, 12 de marzo de 1915 (AFT 1-2968). Información de los descendientes de Vittorio Forenza. Carta del P. Ficosecco al P. Costa, 10 de noviembre de 1901 (AFT 2-167, f. 1v). Carta de Cayetano Ruiz al Boletín Antoniano, 10 de abril de 1921. Boletín Antoniano n° 731, 14 de mayo de 1921, p. 3. 62 MACHARETÍ. La misión de Mandepora Cinco años más tarde, el P. Joaquín Remedí, Prefecto de misiones de Tarija, escribe al ministro de Guerra y Colonización. Denuncia “que un sujeto, que responde al nombre de Victorio Forenza, sin más razones ni más derechos que su real ganas, pretende adueñarse de un terreno de la misión de Macharetí”: “pretende ejercer derechos de propiedad en Buyurise”. Remedí también se queja de que las protestas de los franciscanos no han sido atendidas. Además, Forenza es juez y parte en este asunto: Este individuo, cuando concibió el plan de despojo en contra de la misión, comprendió muy bien que le sería muy útil tener en sus manos el corregimiento de Ñancaroinza, pues así las cosas no tropezarían con dificultades. Y a la verdad, ser osado, no tener vergüenza y tener la autoridad en sus manos, ¿qué falta para que uno pueda imponerse? […] Yo pregunto: ¿Cómo ha conseguido de ser elegido corregidor, él que ni es boliviano y apenas sabe pintar su firma?5. De hecho, Forenza goza también del apoyo del Delegado del Gran Chaco, que escribe en un informe del 5 de julio de 1926: A dos leguas de Macharetí, al norte he encontrado un industrial que me ha llamado la atención por su espíritu emprendedor y sumamente laborioso, es un señor Victorio Porenza [así], a quien habían arrendado los padres una zona de terreno para agricultura, que antes era un nido de abigeatistas. Ocupara unas 50 has, de las 23 o 24.000 que dicen tener la Misión. Es un precioso establecimiento con un sistema de riego hábilmente explotado de una pequeña quebrada que pasa a un km de la casa, agua traída mediante un corte atrevido a una loma que separaba el establecimiento de la corriente. Tiene en alambrados unos 3.000 metros, aparte de otros cercados con malla para cultivos especiales. Un hermoso trapiche de hierro y luego le vendrá una centrífuga, todo moderno y muy bien 5 Informe del P. Remedí al Ministro de Guerra y Colonización, 8 de junio de 1926 (AFC Documentos muy importantes, parte 2). 63 Isabelle Combès / Diego Oliva instalado y distribuido. Hace azúcar y aguardiente, en conjunto tendrá un capital de 25 a 30.000 pesos. No obstante los padres esperan que se venza el término del arrendamiento para echarlo, con lo que cometerían una iniquidad contra la colonización y el progreso de la región. Ojalá hubiesen varios industriales de esta talla para ubicarlos en diversos puntos de las misiones (Gutiérrez 1980 [1926-1931], p. 28). El mismo día, en carta al ministro de Colonización, el Delegado dice haber recibido la denuncia de Remedí contra Forenza. Por su lado, Forenza afirma que ha comprado Boyurise a Cayetano Ruiz (Gutiérrez 1980 [1926-1931], p. 86) Fig. 17. Plano de Timboy y Boyurise, sin fecha (AFC documentos muy importantes, parte 2) 64 MACHARETÍ. La misión de Mandepora En los primeros meses de 1927, siguen las protestas de Remedí ante el nuevo corregidor de Ñancaroinza, la Delegación y el ministerio, pero no pasa nada6. El Delegado sigue apoyándolo: “Hay misión como la de Macharetí que tiene 17 leguas de terreno, y el único industrial que allí vive, ocupando algunas decenas de hectáreas con un establecimiento azucarero modelo, está notificado para retirarse así que termine su contrato de arrendamiento” (Gutiérrez 1980 [19261931], p. 69). Mientras, Forenza apunta a otro terreno de la misión: el de Timboy, donde está arrendando a los misioneros. Solicita la adjudicación de 2.500 hectáreas en Timboy, y una resolución del ministerio de Guerra y Colonización, del 18 de agosto de 1927, da luz verde a que la solicitud pase al Poder Legislativo para adjudicar la tierra al “esforzado colonizador” Forenza. El italiano quiere bautizar su concesión como “Porvenir” (Anuario 1927, pp. 1127, 1848). Joaquín Remedí protesta de nuevo, e informa que “ahora este señor [Forenza] propala a los cuatro vientos que el Supremo gobierno le ha vendido un número de leguas de los terrenos de la misma misión de Macharetí”7. Abril de 1928: una comisión llega de Monteagudo (capital de la provincia Azero) a Macharetí, para mensurar terrenos de la misión. La comisión afirma que el ministerio ha adjudicado terrenos “baldíos” a Victorio Forenza, Luis Garamendi, Miguel Ruiz y Saúl Pizzarroso. Son los terrenos que arrendaba Cayetano Ruiz, ya finado. Remedí protesta ante el ministerio, haciendo notar además que Ruiz ocupaba 20 hectáreas, pero que estas concesiones llegan a 12.500 hectáreas8. En mayo Remedí presenta oposición legal en Sucre; en 6 7 8 Carta del Prefecto de misiones, Fr. Joaquín Remedi, al ministro de Guerra y Colonización, enero de 1927 (AFT 2-906); carta del mismo al ministro de Guerra y Colonización, enero de 1928 (AFT 2-874; publicado en el Boletín Antoniano n° 1007, 22 de marzo de 1928, p. 2). Carta del P. Prefecto de misiones, Joaquín Remedi, al ministro de Guerra y Colonización, enero de 1928 (AFT 2-874; publicado en el Boletín Antoniano n° 1007, 22 de marzo de 1928, p. 2). Carta del P. Prefecto de misiones, Joaquín Remedi, al ministro de Guerra y Colonización, 16 de abril de 1928. Boletín Antoniano n° 1019, 6 de mayo de 1928, p. 1. 65 Isabelle Combès / Diego Oliva noviembre el Vicario del Chaco va a La Paz a averiguar qué pasa, pues estos terrenos pertenecen a la misión9. A finales de 1928 o inicios de 1929 termina el contrato de arriendo de Forenza, pero no manifiesta intención de irse: “el señor Forenza, cuyo arriendo terminó y que por lo tanto debía haber desocupado el terreno, desde que no ha habido nuevo convenio, a pesar de las notificaciones de ley, no se ha retirado ni parece tenga intención de hacerlo”10. De hecho, el 8 de octubre de 1931, se aprueba la ley que concede a Forenza 2.500 hectáreas de “tierras baldías” en Timboy11. La Guerra del Chaco, que estalla en 1932, trunca el proceso, pero este caso es ilustrativo de la situación en Macharetí, y de la colusión entre colonos y autoridades contra las misiones. Otros problemas contemporáneos derivan de la actividad petrolera que se inicia en la región, a cargo de la Standard Oil. Junto con los trabajadores aparecen “revendones” de licor, que se instalan en la misión a sus anchas: “cada día se están volviendo más exigentes, más abusivos, más insubordinados”; pese a las recomendaciones del padre, que pide que no vendan alcohol, lo siguen haciendo con la venia del Delegado del Gran Chaco que les dice que están en su derecho12. En la misma época, otro frente de batalla se abre con el corregidor de Ñancaroinza, Ramón Maras. En noviembre de 1929, para arreglar el camino carretero entre Macharetí y Carandaití, Maras hace tumbar el cerco del chaco de un indígena. En varias oportunidades, también ha hecho azotar a varios habitantes de la misión; como cobrador del corambre, quiso hacer pagar el impuesto a los neófitos, exentos por ley. Finalmente, el mismo personaje hizo construir su casa en un lugar público de la misión, y no levantó un dedo para parar otros 9 Informe del P. Remedí al ministerio de Guerra y Colonización, 3 de enero de 1929 (AFT 2-908; publicado en el Boletín Antoniano n° 1096, 12 de febrero de 1929). 10 Informe del P. Remedí al ministerio de Guerra y Colonización, 3 de enero de 1929 (AFT 2-908; publicado en el Boletín Antoniano n° 1096, 12 de febrero de 1929). 11 Texto de la ley en https://www.lexivox.org/norms/BO-L-19311008-2.xhtml. 12 Informe del P. Remedí al ministerio de Guerra y Colonización, 11 de enero 1930. Boletín Antoniano n° 1199, 20 de febrero de 1930, pp. 1-2. 66 MACHARETÍ. La misión de Mandepora abusos perpetrados por otros colonos contra los indígenas. Es así que un tal Torcuato Tejerina hizo construir su casa en medio de un camino trajinado por los indígenas de la misión: en respuesta, varios neófitos la destruyen, según algunos por orden de los franciscanos13. Fig. 18. Interior de la casa misional de Macharetí, sin fecha (Calzavarini (ed.) 2006, tomo V, p. 860) La respuesta de Cundeye De hecho, ¿cómo viven estas situaciones los indígenas de la misión? Mandepora ha muerto despojado además de su título de capitán grande. En la práctica, los indígenas están sometidos a la autoridad del corregidor de Ñancaroinza y a lo que queda del poder de los franciscanos. 13 Carta del vicario del Chaco, 20 de diciembre de 1929; carta del P. Juan Niccolai al Boletín Antoniano. Boletín Antoniano n° 1191, 21 de enero de 1930, pp. 2-3 y 3-4 respectivamente. 67 Isabelle Combès / Diego Oliva Pero la vieja dinastía de Taruncunti no ha desaparecido. Aun sin título oficial, hay hombres fuertes en Macharetí, los vástagos de la familia cacical, que gozan de respeto: entre ellos Manuel Taco, hijo de Tacu y nieto de Mandepora; y Ubaldino Cundeye, sobrino de Mandepora, hijo de aquel Cundeye que ya mencionamos para el siglo XIX. Esta nueva generación (según su carnet de docente, Ubaldino Cundeye nació en 1878) de líderes presenta diferencias significativas con las anteriores. Tanto Manuel como Ubaldino han conocido de jóvenes la vida en los ingenios argentinos; manejan mejor el idioma castellano, saben relacionarse con los criollos y no han estado demasiado sujetos al poder otrora omnímodo de los franciscanos. Retoman la lucha con nuevas modalidades, y tal vez sea hora de recordar aquí lo que el Prefecto de misiones decía de Tacu padre en 1904: “descubre a muy pocos de su raza el odio profundo que tiene a los mismos blancos”14. Algo de esta actitud recogen Manuel Taco y Cundeye. Protestan, pero protestan contra todos, colonos, autoridades y franciscanos a la vez. En diciembre de 1929, Cundeye efectúa un primer viaje a La Paz para denunciar los atropellos del corregidor Maras15. Los franciscanos exultan, y el Boletín Antoniano publica un artículo titulado “El cacique de Macharetí en La Paz. Elogia la obra de los misioneros franciscanos”16. Por su parte, el Delegado del Chaco defiende a Maras. Uno de sus argumentos es que Cundeye no es propiamente dicho habitante de Macharetí, sino que se crió en la Argentina17. Pero, en lo que podría parecer un episodio más de la guerra entre frailes y criollos (con la sospecha incluso de que los franciscanos hayan despachado a Cundeye a La Paz), los religiosos se callan la mitad: Cundeye 14 Carta del P. Gervasio Costa al ministro de Relaciones Exteriores y Culto, 1 de junio de 1904 (AFT 2-672, ff. 2v-3). 15 Telegramas y oficios del ministerio de colonización al Delegado del Chaco, diciembre de 1929 (AFC Documentos muy importantes, parte 3). 16 Boletín Antoniano n° 1777, 4 de diciembre de 1929, p. 2. 17 “Reclamos del delegado del Chaco” (Boletín Antoniano n° 1179, 11 de diciembre de 1929, p. 1); “Cómo el Delegado del Chaco pretende defender al corregidor de Macharetí” (Boletín Antoniano n° 1181, 18 de diciembre de 1929, p. 2). 68 MACHARETÍ. La misión de Mandepora también protesta contra la falta de instrucción en la misión, y pide que se nombre un capitán grande. De hecho, sin haber obtenido justicia, Cundeye vuelve a viajar a La Paz dos años más tarde, esta vez en compañía de Manuel Taco y Teodosio Taparindu. Esta vez, denuncian a todos. Hacen público “el despojo de tierras que han sufrido de parte de los misioneros, un comerciante llamado Victorico Florense [sic: Forenza] y varios civiles”18; acusan a los padres de castigos físicos, de no pagarles el trabajo, etc. Los franciscanos cambian por supuesto de opinión acerca de Cundeye: es ahora un “indio mentiroso y embustero”. Irónicamente, utilizan el mismo argumento que el Delegado del Chaco dos años atrás: Cundeye no es creíble porque se ha criado en la Argentina19. Fig. 19. Carnet de docente de Ubaldino Cundeye (gentileza Erick Langer) 18 “Tres indios chiriguanos se encuentran en La Paz”, La Razón, 11 de abril de 1931, p. 8. 19 “La famosa misión de 3 neófitos de Macharetí a la ciudad de La Paz”, 10 de mayo de 1931. Boletín Antoniano n° 1300, 2 de junio de 1931, pp. 1-2. 69 Isabelle Combès / Diego Oliva Al parecer, en este viaje, Manuel y Ubaldino tomaron además contacto con Eduardo Nina Quispe. Este líder aymara del ayllu Chivo del cantón Santa Rosa de Taraco (La Paz) aboga en sus discursos por la “renovación de Bolivia”, por un mejor trato a los comunarios, y “por una reforma agraria que legitimara los primitivos títulos de propiedad comunal” (Arze 1986, p. 617). En 1930, funda la Sociedad república del Kollasuyo. El 16 de agosto de 1934, Nina Quispe envía un reclamo acerca de una solicitud de amojonamiento de “tierras de origen” que quedó sin respuesta en 1932. Adjunta solicitudes provenientes de diferentes partes del país, fechadas todas del 21 de junio de 1933. En octubre y noviembre, otros documentos indican más nombres de “apoderados de la clase indígena” de toda Bolivia: para el departamento de Tarija (en realidad Chuquisaca), figuran los nombres de Manuel Taco y “Guardino Candeye” [sic]; en noviembre aparece el nombre como “Guarteno Cundiyo”20. El final En esta desolada situación, el gobierno boliviano emite un primer decreto para secularizar las misiones que todavía existen21, pero que no llega a ejecutarse por la renuncia del presidente Hernando Siles el año siguiente (Langer 2009, p. 259). En 1932, la Guerra del Chaco cambia totalmente el panorama. Muchos propietarios criollos (entre ellos Forenza) huyen en 1934, cuando el ejército paraguayo llega a las misiones, y no vuelven más. Macharetí y su vecina Tarairí funcionan como hospitales de campaña (Langer 2009, p. 261). Los indígenas se dispersan: algunos son llevados a Chimeo para refugiarse22; otros muchos huyen a la Argentina o 20 ALP 18 de octubre y 19 de noviembre de 1934. Gentileza Esteban Ticona. 21 Decreto de secularización de las misiones, 8 de abril de 1930, en Boletín Antoniano n° 1235, 2 de julio de 1930, pp. 2-3. 22 Parte de los neófitos se refugian en Chimeo junto con el P. Luis Mattioli (carta del capellán castrense de Entre Ríos, P. Tomás Huarte, al Vicario Militar de Zona, Fr. Julio Franceschini, 5 de agosto de 1935; AFT 2-1408). 70 MACHARETÍ. La misión de Mandepora son llevados prisioneros a Paraguay, donde existe hoy una comunidad “Macharety” poblada por sus descendientes. Cuando el conflicto acaba, Macharetí está vacía. En 1938, los franciscanos están a punto de vender los terrenos y abandonar el lugar: hasta que, en ese mismo año, reaparece Cundeye desde la Argentina. Primero llega a Villa Montes, luego regresa a la Argentina de donde vuelve con 80 familias, con quienes vuelve a renacer el pueblo. Cundeye es elegido capitán grande, con la venia de los militares de la región (Langer 2009, p. 262). Hasta que en 1949, la secularización oficial de las misiones formaliza una situación de hecho: Macharetí y sus vecinas se vuelven parroquias. Se crea la Sociedad Agrícola Ganadera de Pequeños Propietarios, y las tierras se reparten entre los pobladores. Ironía de la historia, la tierra reservada para el nuevo párroco es la de Timboy, antaño disputada a los religiosos por Forenza (Langer 2009, pp. 266-268). 71 Conclusión: la misión rebelde Durante el tiempo de vigencia de la misión, el poder indígena sufre cambios en Macharetí; pero, a diferencia de las demás misiones del Colegio de Tarija, se mantiene incólume. De esta manera, la historia de Nuestra Señora de las Misericordias es indisociable de las de sus caciques indígenas. La época de la lucha frontal contra la colonización (criollos y misioneros incluidos) termina en Macharetí con el asesinato de Taruncunti. El único que toma de alguna manera el relevo es Cayuguari, que se interna Chaco adentro con su gente y no acepta la misión. Pero Cayuguari, aliado con tobas y tapietes, lucha más “a la chaqueña”, con robos y asaltos aislados, esporádicos, y deja atrás las grandes coaliciones guerreras propias de los chiriguanos. En el seno de la misión, el hijo y heredero de Taruncunti, Mandepora, adopta otra táctica. Convencido de la inutilidad de una lucha armada desigual, intenta adaptarse al nuevo mundo que le toca vivir, utilizando para ello tanto a los misioneros como, luego, a los criollos. El de Mandepora es un incesante doble juego. Apuesta primero por la misión, pero sin hacer ninguna concesión: no se convierte, sigue teniendo varias mujeres, celebrando fiestas tradicionales, y sigue sobre todo mandando en el recinto misional. Cuando los tiempos empiezan a cambiar, Mandepora cambia sus apuestas y se acerca al mundo criollo: a los ingenios azucareros (que le reportan jugosas ganancias) y a los hacendados. No se trata de una estrategia novedosa, todo lo contrario. A lo largo de la época colonial y durante la República, no son pocos los líderes chiriguanos que se ganan la fama de “inconstantes” o “traidores” haciendo y deshaciendo alianzas a su antojo, utilizando a los repre73 Isabelle Combès / Diego Oliva sentantes del frente de colonización (colonos, militares, misioneros, etc.) en función de sus propios intereses: para preservar, o incluso incrementar, su poder. A finales del siglo XVIII en Saypurú (actual provincia Cordillera), existen dos capitanes enemigos: “Maruama y Canderugua, aquel de más séquito que éste por su vivez y agilidad”: “Canderugua temeroso de verse sacrificado por su contrario, se acogió con los suyos al hermano fray Francisco del Pilar, ofreciendo reducirse” (Viedma 1969 [1788]: 235-236). Es exactamente lo mismo que hace en Macharetí el “pequeño Guariyu”, rival de Taruncunti, sin que se le ocurra luego convertirse. Es exactamente lo mismo que hace Mandepora, coqueteando con franciscanos y luego con criollos, en función de las circunstancias. Fig. 20. Escuela de Macharetí, sin fecha (Fotografía de H. Catinari, en Calzavarini (ed.) 2006, tomo V, p. 669) 74 MACHARETÍ. La misión de Mandepora Hasta el final, Mandepora obra y actúa como un típico jefe chiriguano. Su hijo Tacu hace más de lo mismo. Si Tacu se apega más al lado criollo, es porque la estructura misional está en plena decadencia: pero, aun sin título oficial de capitán, el hijo de Mandepora logra mantenerse como un jefe tradicional. La generación siguiente, representada por Ubaldino Cundeye y Manuel Tacu, se ancla en la tradición chiriguana a la vez que propone un nuevo modelo de lucha. Ambos son parte de la familia cacical de Macharetí, y esta pertenencia es la que les da autoridad y prestigio entre su gente, como en el pasado. Pero Cundeye y Tacu hijo llevan adelante una lucha legal, incluso una lucha pan-indígena con Nina Quispe. Al igual que su tío Mandepora antes, Cundeye defiende su gente, pero también se hace con el poder, logrando el título de capitán que anhelaba su padre. Qué duda cabe: entre luchas internas por el poder y luchas externas contra la colonización y el expolio, el Londres de las misiones también es el más rebelde. 75 Anexo 1 Misioneros de Nuestra Señora de las Misericordias de Macharetí (1869-1923) Sólo se indican aquí los principales misioneros y no así aquellos que se quedaron a veces sólo por pocos meses en Macharetí. Este cuadro se ha elaborado con la escala de misioneros ofrecida en el catálogo del Archivo Franciscano de Tarija, las necrologías de los franciscanos (Calzavarini ed. 2006, tomo VII) y otros documentos citados en el texto. Fig. 21 y 22. Santiago Romano e Inocencia Occandai, 1898 (Giannecchini y Mascio 1995 [1898], fotografías n° 68 y 71) 77 Isabelle Combès / Diego Oliva Año Conversor(es) Maestra/os Marino Mariani y Vicente 1869-1870 Marcelleti Marino Mariani (acompañado por José María Ferri, Bernardino 1871-1873 Turbessi y Gervasio Costa por periodos) Marino Mariani y Bernardino 1874-1876 Turbessi 1876 Alejandro Corrado 1877-1878 Bernardino Turbessi Bernardino Turbessi y Santiago 1879-1883 Romano Santiago Romano e Inocencio Rosalía Ramallo (1885) 1884-1887 Massei Santiago Romano y Terencio Rosalía Ramallo (1888) 1887-1890 Marcucci Santiago Romano y Juan 1891-1893 (abril) Argentini Juan Delfín, Paula Yufra, 1893 (oct)-1894 Terencio Marcucci Inocencia Ocandai (1894) Santiago Romano y Yacundo 1894 (dic.) María Caolo 1895-1896 (abril) Santiago Romano 1896 (sept.)Santiago Romano y Columbano Juan Corales, Paula Yufra, 1899 (marzo) María Puccetti Inocencia Ocandai Domingo Ficosecco (acompa1901-1904 (abril) ñado por periodos por Miguel Evangelista, Herman Cattunar) Domingo Ficosecco y César 20 oct. 1904 Vigiani (oct.)- 1907 1908 (hasta César Vigiani y P. Luis Mattioli junio) 1908 (oct.)-1909 César Vigiani y Fernando Ambrosini (abril) 1909 (agosto)César Vigiani y Joaquín Remedi 1912 Joaquín Remedi (acompañado 1913-1923 en ocasiones por Silvio Barbassi) 78 MACHARETÍ. La misión de Mandepora Fig. 23. Colombano María Puccetti, 1898 (Giannecchini y Mascio 1995 [1898], fotografía n° 69) Fig. 24. Domingo Ficcosecco, c. 1903 (Fotografía de Jean-Baptiste Vaudry, c. 1903. MHSC JBV F109) 79 Anexo 2 Población de la misión de Macharetí (1869-1929) Fig. 25 y 26. Andeiru y Barandai, mujeres ancianas de Macharetí, 1886 (Dibujo de Teófilo Novis, AN,F/17/3009/B, dossier Thouar) Los censos de los franciscanos distinguen entre neófitos (ya bautizados), a veces catecúmenos (que reciben instrucción religiosa pero todavía no están bautizados) e infieles; también suelen considerar, aunque no siempre, el número de criollos o mestizos que viven en la misión. Según quien hizo el conteo, las cifras varían a veces para un mismo periodo. La información se ha recabado de los informes de los Prefectos de misiones y otros documentos citados en el texto. 80 MACHARETÍ. La misión de Mandepora N: Neófitos C: Catecúmenos I: Infieles BA: Boletín Antoniano ET: El Trabajo, Tarija Año 1869 1870 1871 N Chiriguanos C I 0 20 139 0 1872 10 0 1874 1876 39 48 1877 445 730 Total 750 584 750 Tobas Tapietes Mes(infieles) (infieles) tizos Fuente AFT 3-M.58 AFT 3-M.58 AFT 2-4477 505 AFT 3-M.58 131 0 495 919 1202 1089 1250 54 0 2640 2694 AFT 3-M.58 AFT 3-M.58 AFT 1-927; 3-h3-30 87 0 2878 18781879 1879 (feb.) 1881 1882 70 0 2878 2948 82 116 0 0 3032 4000 3114 4116 1883 192 604 2530 3326 170 0 3329 3499 AFT 3-h3-30 116 0 4106 Cardús 1886, p. 33 187 669 2833 3689 187 301 0 1821 3492 2835 3679 4957 346 680 2500 6026 346 0 3180 3526 200 453 700 2347 3500 250 AFT 3-h3-30 535 581 2384 3500 300 AFT 3-h3-30 1883 (dic.) 18831884 1885 (ene.) 1885 1886 1887 (ago.) 1887 (dic.) 1888 1890 (ene.) 3990 AFT 2-819 2965 AFT 1-888; 3-h3-30 AFT 3-h3-30 AFT 3-h3-30 Corrado 1884, p. 503; AFT 2-835 32 81 AFT 3-h3-30 AFT 1-927 AFT 3-h3-30 AFT AFT 3-h3-30 ET, 6/07/1888 Isabelle Combès / Diego Oliva Año 1890 (sept.) 1891 1892 1893 1894 (ene.) 1894 1894 (nov.) 1896 (ene.) 1896 (dic.) 1897 1899 1900 1901 1903 1904 1905 1906 1907 1909 1910 1911 (may.) 1911 (dic.) 1912 1913 1914 1915 1916 Chiriguanos C I Total 577 600 2400 3577 241 AFT 3-h3-30 612 547 429 176 1811 2086 2852 2809 241 248 727 152 2035 2914 265 AFT 3-h3-30 AFT 3-h3-30 Jofré 2006 [1895] 547 132 2050 2729 251 AFT 3-h3-30 634 50 1754 2438 304 AFT 2-818 783 60 1960 2803 272 AFT 3-h3-30 634 332 1422 2388 304 AFT 3-h3-30 681 285 1540 2506 308 AFT 3-h3-30 702 807 772 1277 794 955 1009 1240 1033 1040 1150 1150 276 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 1529 1641 1650 1557 1251 450 589 395 380 340 300 2507 2448 2422 2834 2045 1405 1598 1635 1413 1380 1450 320 520 553 644 480 533 536 600 650 1040 1600 AFT 3-h3-30 AFT 3-h3-30 AFT 3-h3-13 AFT 3-h3-13 AFT 3-h3-13 AFT 3-h3-13 AFT 3-h3-13 AFT 3-h3-13 AFT 3-h3-13 AFT 3-h3-13 AFT 3-h3-13 0 300 1450 1150 0 600 1750 1000 1250 852 898 966 0 0 0 0 0 300 250 447 494 478 1300 1500 1299 1392 1444 N Tobas Tapietes Mes(infieles) (infieles) tizos 60 61 98 242 Fuente 1600 AFT 2-846 BA n° 280, 23/05/1912 1600 AFT 3-h3-13 1500 AFT 3-h3-13 AFT 3-h3-13 AFT 3-M-70 AFT 3-M-70 82 MACHARETÍ. La misión de Mandepora Año 1918 1919 1919 (feb.) 1920 N 1010 1015 1922 Chiriguanos C I 0 452 0 372 Total 1462 1387 Tobas Tapietes Mes(infieles) (infieles) tizos Fuente AFT 3-M-70 ¿?1 AFT 2-848 1030 0 420 1450 AFT 3-M-70 1015 0 372 1387 1090 0 406 1496 AFT 3-M-70 BA n° 775, 29/04/1922 BA n° 812, 24/02/1923 BA n° 852, 17/03/1925 BA n° 899, 20/02/1926 BA n° 1007, 22/03/1928; AFT 2-874 BA n° 1096, 12/02/1929 BA n° 1199, 20/02/1930 1923 15002 1924 1289 1925 900 0 320 1220 1927 1700 0 140 1840 1928 1929 1 2 1894 1450 0 321 1771 La visita de Macharetí de este año menciona la presencia de tobas, sin indicar su número. Incluye algunas familias tobas. 83 Isabelle Combès / Diego Oliva Fig. 27. Parayu, mujer anciana de Macharetí, 1886 (Dibujo de Teófilo Novis, AN,F/17/3009/B, dossier Thouar) 84 Anexo 3 Descripciones de la misión de Macharetí José Cardús, 1883 Esta misión es la última y la más apartada que los padres de Tarija tienen a su cargo. Fue fundada en 1869. Está al norte y a dos leguas y media de Tigüipa. Situada en una espaciosa llanura y a poca distancia del último ramal de la cordillera oriental, es tal vez la que presenta un aspecto más agradable y ofrece una vista más deliciosa y pintoresca; siendo además muy sano el lugar. Al principio esta misión estaba a un cuarto de legua del lugar que actualmente ocupa, y la población no era tan numerosa como al presente, pues no alcanzaba ni a la cuarta parte; pero a medida que los cristianos han ido ocupando los valles y lugares de Guacaya, Ibo y Cuebo, los indios se han visto obligados a abandonar sus tierras y a emigrar. Muchos de ellos se han dirigido hacia la Argentina, otros se han ido entre los tobas, y otros a otras partes; otros empero han preferido establecerse entre las misiones, y principalmente en ésta, no sólo porque el lugar se presta mejor para el cultivo, sino también y principalmente para poder vivir con más holgura y seguridad, y gozar de la protección y de los benéficos cuidados que los misioneros ofrecen y procuran siempre a todos los que se acogen a la sombra de su paternal gobierno. Y hay que advertir que la mayor parte de los neófitos que actualmente viven pacífica y holgadamente en esta misión, fueron al principio de su fundación los más acérrimos enemigos de ella, y los que, unidos con los tobas, le dieron un combate muy reñido para impedirla y destruirla. El motivo que los tales indios tenían al principio para atacar e impedir la fundación de dicha misión, era muy plausible para ellos; porque como el lugar que ocupa la misión está a la boca de una garganta por la cual solamente podían comunicarse directamente entre sí los tobas y los guacayeños, y ayudarse mutuamente para 85 Isabelle Combès / Diego Oliva hacer la guerra a los cristianos; una vez establecida la misión en dicho lugar, el camino quedaba interceptado, y por consiguiente ya se les hacía muy difícil el comunicarse y ayudarse entre sí. Sin embargo, y a pesar de que los chiriguanos se han sujetado ya, los tobas no pierden ocasión para vengarse tanto de los indios que viven aquí como de los demás cristianos de las inmediaciones, asaltando a cuantos pueden, y llevándose por mayor y por menor el ganado caballar y vacuno. Actualmente la población consta de 4106 habitantes, de los cuales, entre chicos y grandes, 116 son cristianos. Las casas todas están en orden, formando una plaza ancha y angular, y de unas mil varas de largo. En esta gran plaza, en la que viven los infieles solamente, se nota una cosa que a cualquiera le llama la atención a primera vista, y es que bajo todos los alares y corredores de las casas se ve tanta cantidad de tinajas grandes de barro para hacer chicha, y tan amontonadas unas sobre otras, que verdaderamente causa admiración: diríase que toda la plaza no es más que un arsenal de artillería. A un lado se ve otra plaza mediana con tres frentes, ocupada solamente por los rezadores, o catecúmenos. La casa de los padres, la iglesia, que es pequeña, las escuelas de niños y niñas, y unas cuantas casitas de familias ya cristianas, forman un grupo aparte y ocupan la cumbre de una pequeña loma, que como una fortaleza domina toda la población, a la cual está muy inmediata. Dicha misión está atendida por el P. Bernardino Turbessi y el P. Santiago Romano. Las niñas de escuela están, como en las demás misiones, al cuidado de una maestra de afuera; los niños al cuidado de uno de los padres; hay algunos que saben leer. A los padres no les es posible atender a todos los niños y niñas de la misión; por esto es que en las escuelas admiten sólo un número determinado, que es de ciento de cada sexo. En cuanto a los demás, tienen que contentarse con hacerlos asistir algunas veces al rezo del catecismo. La escasez de padres y de fondos no permite hacer más, lo cual es bien sensible por cierto; pues tienen que presenciar con dolor que 86 MACHARETÍ. La misión de Mandepora más de seiscientos entre niños y niñas se queden casi sin instrucción. Tampoco pueden bautizar a todos los chicos; porque como la mayor parte de las familias son advenedizas, y muchas de ellas hacen ausencias demasiado largas, y como tampoco hay seguridad de que han de permanecer, sería una imprudencia administrar el bautismo a los niños, no habiendo seguridad de poderlos instruir. Sólo se bautiza a algunos hijos ya grandecitos, y de familias que desde el principio han permanecido fijamente en la misión. Lo mismo se hace con los adultos que piden el bautismo y dan pruebas de querer vivir cristianamente. Varios infieles adultos se hacen bautizar en la hora de la muerte. A los niños que están en peligro de muerte se les administra siempre el bautismo. Hay aquí una orquesta de unos veinte músicos con varios instrumentos, compuesta toda de niños de escuela. En esta misión los padres cultivan algunas parras, y la uva se da regular (Cardús 1886, pp. 32-33). Manuel Othon Jofré, 1893 Salimos de Tigüipa hacia Macharetí, la misión más populosa que poco antes había recibido la visita del Delegado Coronel Chavarría, y cuyo informe dejó a los indios el temor de verse con autoridades, y bien pronto despojados de sus tierras1. El Padre Prefecto y una buena cantidad de indios bien montados nos acompañaron. Desde una legua antes de llegar, empezamos a encontrar grupos de indios que venían en nuestro alcance; entre ellos vino el gran capitán Mandeponay con tres de sus hijos perfectamente vestidos, montados en buenos caballos, y aquél en una silla chapeada con plata. Cuando llegamos a las inmediaciones del pueblo la comitiva se componía de doscientos jinetes. 1 Se refiere a la visita de Chavarría después de la rebelión de Kuruyuki, en 1892. 87 Isabelle Combès / Diego Oliva A la entrada nos recibió el padre de la misión fray Terencio Marcucci con una banda de 25 músicos; los niños de las escuelas seguían en dos hileras cantando la canción nacional, luego los neófitos y los infieles, armados éstos de sus flechas. El pueblo era numeroso como no se había visto en las demás misiones y entre esa numerosa cantidad de gente recorrimos por sus anchas calles el extenso pueblo, hasta llegar a la casa de la misión, situada en una alta colina dominando hacia el norte la población. […2] Entrando al examen detallado de las obras de la misión, la escuela de niñas es digna de llamar la atención. Es un espacioso cuadro cerrado por altas murallas en tres lados, y hacia el poniente por las paredes del templo; se destaca un hermoso salón que semeja la estación de un ferrocarril, única escuela en Bolivia de tales dimensiones: mide 36 metros de largo por ocho de ancho; sus paredes son de adobe, dobles y altas; para sostener el techo, en dos corridas alineadas se elevan ocho pilares a cada lado, de delgada y fuerte madera; 16 ventanas y dos puertas en los costados, una puerta y una ventana en cada frente le dan la suficiente luz y ventilación; el pavimento está enladrillado y en contorno le rodea una corrida de asientos de adobe con ladrillo y marco de madera encima. Si es digno de verdadera admiración tan hermoso edificio, no es de sorprender menos verlo completamente lleno de niñas, perfectamente vestidas y atendidas en el internado. El número de alumnas es el de 148 neófitas y 78 catecúmenas, total 226. Tienen dos profesoras, de las cuales una es de las mismas neófitas que los padres de la misión han hecho educar en el Colegio de las Hijas de Santa Ana en Tarija, y es una digna señorita y competente preceptora. Al lado del salón de la escuela, y siguiendo la misma línea de construcción, están las habitaciones de las dos preceptoras, la enfermería y demás piezas de comodidad interior. La escuela está suficientemente 2 Siguen noticias históricas sacadas del libro de Corrado. 88 MACHARETÍ. La misión de Mandepora dotada de muebles, libros y útiles de enseñanza, así como de telas y materiales de todo género para las labores de manos. El estado de adelanto de las niñas no era menos satisfactorio; en la visita pronunciaron sentidas y correctas alocuciones tres tiernas niñitas, y una de ellas, como de seis años, cantó algunas habaneras con gracia seductora y perfecta naturalidad. Todas ellas cantaron luego letrillas en latín, en italiano y en español, así como la canción nacional boliviana con esa inmensa cantidad de infantiles y argentinas voces. En sus estudios dieron las mejores pruebas, así como en labores de manos, pues exhibieron los mejores y finos bordados en seda, en terciopelo y en esterilla, así como en hilo. Lo cierto es que en aquel establecimiento se podía educar la mejor señorita para una ciudad. La escuela de varones está igualmente atendida, se encuentra situada después de la iglesia y casa de la misión hacia el poniente. El edificio no es menos espacioso que el anterior, mide 33 metros de largo por 9 de ancho, con más un corredor de 3 metros; el techo entejado, descansa también sobre dos corridas de pilares de adobe, que hace el salón como de tres cuerpos o naves; está rodeado de asientos, y en el cuerpo del medio hay suficiente número de bancos para escribir. Hay, en el establecimiento, 235 niños, de los cuales 162 son neófitos y 73 infieles. Es muy satisfactorio el estado de adelanto de los niños así como la esmerada educación que se les da. Además del padre conversor de la misión, que personalmente los educa y enseña, tienen un buen preceptor, pagado, que vive en la escuela, y a quien se le ha destinado un cómodo departamento. La hermosa iglesia de la misión se ostenta en la cima de la elevada colina, en la parte más visible y prominente hacia la extensa llanura del pueblo; su aseo, pintura y decoración por dentro, la presentan tan elegante como envidiable para la mejor de nuestras poblaciones. (El día que entraba la visita, había colocado el padre Terencio frente a ella, en una asta de madera natural y delgada de 22 y ? varas, la bandera nacional, colgada con largas hileras, de modo que suspen89 Isabelle Combès / Diego Oliva dida por el viento parecía flotar sola en el aire). Mide 30 metros de largo por 7,75 de ancho, con dos capillas laterales de 3 metros de fondo por 4 de ancho, dedicadas al mártir San Sebastián la una, y la otra a Santiago de Samaria, cuyas estatuas o efigies están colocadas en nichos con vidrieras sobre elegantes y bien adornados altares. La construcción es de murallas dobles de adobe con arquitrabe; el techo forrado por dentro con bóveda de madera pintada al óleo, y el piso enladrillado. Tiene su gran puerta de entrada y dos que dan a las sacristías, siete ventanas con vidrieras, enrejado de alambre y cortinas de damasco, un coro alto con grada y baranda, un precioso púlpito, sus confesonarios y barandillas que cierran el altar mayor y los laterales, todo perfectamente pintado al óleo. El altar mayor es de madera tallada con elegantes arcos, todo perfectamente pintado al óleo y dorado; en el centro se eleva el nicho de la patrona de la iglesia, protectora y pacificadora de la Misión, la “Madre de Misericordia”. En los manteles, paños, albas, alfombras, etc., se lucen los mejores y elegantes trabajos de la escuela de niñas; y está perfecta y abundantemente dotada de todo el servicio necesario. En la parte de afuera la iglesia está cerrada por un espacioso cementerio, con murallas altas y dos puertas de reja. La fachada es elegante con sus dos elevadas torres y una cruz de fierro al medio. A la escuela de niñas y la iglesia siguen las demás construcciones de la misión, formando en línea de naciente a poniente, y dando un extenso frente al pueblo hacia el norte. La casa consta de un gran patio, a cuyo costado se extiende un gran cuerpo de construcción de 25 metros de largo por 8 de ancho, todo de dos pisos, murallas dobles de adobe, rico enmaderado y techo entejado; es dividido en siete habitaciones en los altos y otras tantas en los bajos; las primeras sirven de vivienda a los padres, librería, botica, refectorio y cocina; y las segundas, de almacenes de mercaderías, depósitos de herramientas y útiles de labranza y artes. Todo está bien blanqueado, enladrillado y aseado. En el frente que da al patio se extienden dos corredores arriba y abajo, anchos y 90 MACHARETÍ. La misión de Mandepora cómodos. A un costado hacia el sur, cerrando el patio, están situadas las cárceles, una para hombres y otra de reclusión para las mujeres, con todas las condiciones de comodidad, higiene y aseo. Tras de la casa hay un huertillo bien cultivado y lleno de plantas medicinales y legumbres. A continuación de estos edificios está la escuela de varones ya descrita y luego los talleres de carpintería, herrería, etc., instalados en un gran salón con su ancho corredor, que mide 28 metros de largo por 13 de ancho, con dos corridas de pilares que sostienen el ancho techo; es una verdadera maestranza. Todos estos edificios están cerrados hacia atrás por una gran muralla dejando un extenso campo destinado a cultivos y plantaciones. En la misma colina y á distancia conveniente de estas construcciones se encuentra el panteón, bastante espacioso, cercado de altas murallas y con su capilla. En la parte baja, a un extremo del pueblo está situada la hospedería con todas las comodidades necesarias para los transeúntes, pues tiene tres habitaciones, su corredor y cocina. La población, que es la más grande de todas las misiones, se extiende en una planicie que dejan las últimas colinas de la cordillera de Aguaragüe, las que la cierran por el poniente, sud y norte, dejando hacia el naciente dilatarse y abrirse los campos formando horizonte. La población se encuentra construida en orden, con anchas y extensas calles, que además de las cuatro que cruzan por la gran plaza principal, forman aun otras calles paralelas por detrás. Las casas son todas uniformes con corredores, construidas de palo á pique, caña y barro, y techo de paja. Por las calles están separados los neófitos y los infieles, y éstos en secciones de los soldados del capitán Mandeponai y otras de los segundos capitanes Güirangay y Guariyu. El aseo de la población y costumbres que hemos indicado en los chiriguanos se observa en ésta; los indios e indias son trabajadores, aunque poco aprovechan, según dicen, por no ser muy fértiles los terrenos; las indias tejen de 91 Isabelle Combès / Diego Oliva algodón ponchos y tipois de una pieza, tan delgados y finos que parecen mejores que los tejidos extranjeros de hilo. Todos los indios, sean o no cristianos, están sujetos al padre de la misión, obedeciéndole sumisamente, desde los capitanes hasta los últimos soldados; es que todos están amparados por la misión, donde cultivan la tierra y crían sus ganados con garantía y viven en paz, auxiliados en todas sus necesidades por el padre, quien los cuida y los cura con sus remedios y educa a sus hijos con la solicitud de un verdadero padre. El cariño de todos al Padre Prefecto es ilimitado, lo mismo es su reconocimiento a su conversor el padre Terencio Marcucci, quien recorre la población y visita a los enfermos todos los días, sin excusarse en las noches cuando están en peligro. El censo actual de la población arroja los datos siguientes: Familias neófitas Familias catecúmenas Familias infieles 63 Almas 138 Niños neófitos 162 Niñas id. 148 Párvulos 279 76 Almas 152 632 Almas 1884 TOTAL Niños infieles 73 Niñas id. 78 2914 A esta cifra se aumenta 55 familias de mestizos; almas 265, que son atendidos por la misión y están bajo su jurisdicción eclesiástica. De los registros de la misión desde que fue fundada en 1869, resulta que se han bautizado 2.248 Han fallecido 1.257 Debían quedar neófitos 991 Y como sólo existen 727 Resultan prófugos 264; de éstos, 44 son casados y 220 solteros. 92 MACHARETÍ. La misión de Mandepora Además del gobernador y alcaldes que dirigen el gobierno de la misión, como se ha indicado bajo la vigilancia del padre conversor, los infieles están subordinados a su gran capitán, el leal Mandeponai, y los capitanes secundarios Güirangay y Guariyu; este último estaba destinado a ir a la misión de San Francisco con todas las familias de su dependencia para neutralizar la mala condición de los tobas. Del censo real de esta misión, para determinar sus propiedades y riquezas, resulta que el 26 de febrero de 1868, por intermedio del Rvdo Sr. Arzobispo de La Plata, el padre Mamerto Esquiú, solicitó autorización del gobierno para que el convento de franciscanos de Tarija fundara la misión de Macharetí, adjudicándosele dos leguas de terrenos a cada rumbo, a partir de la plaza del pueblo. Otorgada la concesión, el mismo año se dio la posesión bajo de mensura, según los linderos que se detallan en el libro de actas de la visita. Fuera de estos terrenos de merced, la misión ha comprado por medio del P. Prefecto Fr. Doroteo Giannecchini, del ciudadano Mariano Rojas, la estancia de Timboiguasu, contiguo a la misión, en la cantidad de doscientos cincuenta pesos, de la extensión de media legua de frente por una de fondo. En esta extensión de terrenos la misión tiene seis huertas de poca consideración, cerca de la casa, con naranjos y algunos otros árboles frutales; cultiva especialmente el arroz en los lugares donde dejan sus depósitos las aguas pluviales. Los indios tienen pocas plantaciones de caña dulce, naranjos y arroz; más en grande cultivan mandioca, algodón, higueras y tunales, todo lo demás de los terrenos es de monte y pastos. La riqueza pecuaria de la misión es la siguiente: Ganado vacuno 1.941 cabezas Caballar 60 Mular 15 Asnal 23 Ovejuno y cabrío 127 Total 2.166 cabezas 93 Isabelle Combès / Diego Oliva Los indios tienen: Ganado vacuno 705 cabezas Caballar 285 Mular 7 Asnal 35 Ovejuno y cabrío 410 Total 1.442 cabezas Examinando los libros y cuentas de esta misión, que principian desde el 17 de mayo del año próximo pasado, fecha en que se practicó la última visita del Prefecto de Misiones, resultan de: Ingresos ordinarios Bs. 8.149,65 De pie de altar Bs. 258,20 Total de ingresos Bs. 8.407,85 Los gastos han ascendido a Bs. 7.162,15 Además ha tenido que pagar un déficit anterior de Bs. l.524,30 Total de egresos Bs. 8.686,45 Deducidos los anteriores ingresos de Bs. 8.407,85, resulta un saldo en contra de Bs. 278,60 Esta misión ha dado a las misiones pobres Bs. 1.138, los cuales se han cargado a sus egresos. Tomando las cuentas del último quinquenio de 1888 a 1892, resulta: De ingresos propios de la misión Bs. 11.518,45 id. de pie de altar Bs. 1.308,55 Total Bs. 12.827,00 Egresos, gastos ordinarios de la misión Bs. 5.157,40 94 MACHARETÍ. La misión de Mandepora Remitidos a la Procuración para compras Bs. 8.055,00 A las misiones pobres Bs. 1.138,90 Total Bs. 14.351,30 Deducidos los ingresos de Bs. 12.827,00, queda un saldo en contra de Bs. 1.524,30. Tomando el promedio de estas sumas resulta el ingreso anual de la misión de Bs. 2.565,40; el egreso de Bs. 2.870,26. Queda un pequeño déficit de Bs. 304,86. Los ingresos ordinarios de esta misión consisten en el producto de la venta de ganado y arroz; los gastos consisten en el sostenimiento de escuelas y demás que se han indicado en las otras misiones, así como en auxiliar a las misiones pobres. Después de visitar esta importante misión de Macharetí, la última y más avanzada hacia el norte, que sirve de base y seguridad a las demás, fue necesario tranquilizar el ánimo de los indios un tanto receloso por la visita anterior, pues creían que el Delegado Coronel Chavarría, por la sublevación que había combatido, tenía muy pocas simpatías á su raza y había informado en sentido adverso al sostenimiento de la misión; lo que importa, para esos infelices indios, el despojo de sus tierras y propiedades. Procuré disuadirlos de semejante temor, asegurándoles en nombre del gobierno que sus propiedades amparadas por la misión no les serían jamás conculcadas, y que cuando llegasen a un grado de cultura en que puedan atenderse a sí mismos, esas tierras serían distribuidas entre ellos como su legítimo y sagrado patrimonio ( Jofré 2006 [1895], pp. 499-506). Bernardino de Nino, 1913 La posición que ocupan los edificios de esta misión es una de las más bellas y encantadoras del Chaco y travesía que voy delineando a grandes rasgos. Los misioneros de Tarija no podían haber escogido un lugar más apropiado que esta colina elevada, que se extiende gradualmente hacia el sur en una pintoresca altura, descendiendo al 95 Isabelle Combès / Diego Oliva poniente hasta el plano, donde las lluvias torrenciales han formado un lago que abriga en sus aguas una infinidad de patos, que en las tardes y mañanas se confunden con las azuladas torcazas que por bandadas de miles acuden sedientas a beber. Los edificios-misión tienen su frontis hacia el norte y la elevación de la colina les da un aspecto risueño y edificante. ¡Qué bello y majestuoso verlos en lontananza desde la margen izquierda de la quebrada que viene de Vitiacua, por la cual conduje al viajero hasta acá! Desde esa alta colina, el horizonte es inmenso, no lo abarca la vista, al norte la espesa arboleda produce un efecto sorprendente; al noroeste, las breñas y peñascos del Aguaragüe, las colinas pobladas de árboles y las angosturas del Chorro producen una amenidad horrorosa; al este las llanuras del Chaco con sus pajonales y manchas negras de arboleda semejan al desierto y a las oasis que puso Dios en medio de esa blancura opaca; y por último, el pueblo extenso y ancho que está al pie alegra el corazón con la animación de la gente que respira ese aire alegre y los hace alegres con su ambiente. Siempre que he visitado esta grandiosa misión y este pueblo inmenso, se me ha ensanchado el corazón y he vuelto a mis trabajos apostólicos de las misiones de Potosí con mayores bríos y valor. Los edificios de la misión corresponden a su grandeza. La casa es de dos planos con bastante celdas arriba y abajo; desde la celda dela prefectura se ve todo el panorama que no se alcanza a describir convenientemente. El patio de la casa es pequeño, aseado y cerrado con paredes. Al poniente de la casa están situados los edificios para la enseñanza de la música y para la de letras, aquella se compone de 25 alumnos, ésta de unos 250. Un misionero dirige aquélla y tocan por solfa con una precisión admirable. Ambos edificios son grandioso y elegante el primero. El templo se halla situado al este de la casa. Su frontis no corresponde a la magnitud de una torre que a su lado se ha erigido posteriormente, pero se le piensa dar una forma más elegante y pro96 MACHARETÍ. La misión de Mandepora porcionada. El interior es correspondiente, tiene tres altares dorados, como los de las misiones anteriores; la pintura de las paredes corresponde al ornato del templo y su sacristía es una de las más airosas y bien surtidas de la región. Al naciente de este edificio se encuentra el establecimiento de la enseñanza de niñas, rodeado de altas paredes para evitar la evasión de alguna paloma sin alas y para evitar aun la entrada furtiva de algún pimpollo. La escuela es grandísima y por lo mismo muy higiénica para las 180 niñas que duermen allí en sus respectivos catres. Los patios en los cuatro pintos cardinales son espaciosos y tienen numerosos árboles frutales y de adorno, como eucaliptos, además de una huerta donde la señora maestra hace practicar con las mismas alumnas plantaciones de legumbres y flores, para el adorno de los altares y templo éstas, y para regalo de la comunidad aquéllos. Todo es correspondiente en esta misión. […3] La posición geográfica que ocupa es a los grados 20° 44’30” de latitud S. y a los 63°26’21” de longitud O. del meridiano de Greenwich. La quebrada está cerca del pueblo y al norte de éste, pero su curso es hacia el este por los planos del Chaco hasta desaguar al Pilcomayo en tiempo de grandes avenidas; en otras épocas, su agua se pierde en los arenales (Nino 1913, pp. 122-125). 3 Aquí un párrafo histórico sobre la fundación de la misión. 97 Siglas de archivos ABNB ADI AFC AFR AFT ALP AN AVL CBDH MHSC Archivo Nacional de Bolivia, Sucre EC Expedientes Coloniales MH Ministerio de Hacienda Archivo del Duque Infante Montesclaros (Madrid) Archivo Franciscano de Camiri (copias en AFT, Tarija) Archivo privado de la familia Robertson (Tarija) Copiador de cartas de Leocadio Trigo (3.06.1903 al 1.05.1905) Archivo Franciscano de Tarija 1 Archivo Corvera 2 Complemento del archivo Corvera 3 Libros Archivo de La Paz Archives Nationales de France (París) Archivo privado de Virginio Lema Trigo (Tarija) 2 Copiador de cartas de Leocadio Trigo, n° 2 (15.01.1906 al 22.12.1906) 4 Copiador de cartas de Leocadio Trigo, n° 4 (7.05.1907 al 15.07.1908) Centro bibliográfico documental histórico de la universidad mayor de San Francisco Xavier de Chuquisaca (Sucre) Archivo Prefectural de Santa Cruz, Museo Histórico de Santa Cruz JBV Fondo Jean-Baptiste Vaudry Bibliografía Anales 2006 [1879-1937] “Anales de este Colegio Franciscano de Tarija desde el año 1879. Libro primero”. En Lorenzo Calzavarini (ed.): Presencia franciscana y formación intercultural en el sudeste de Bolivia según documentos del archivo franciscano de Tarija 1606-1936. tomo VI. Tarija: Centro Eclesial de Documentación: 1235-1484. 99 Isabelle Combès / Diego Oliva Anuario 1902 Anuario de leyes, decretos y resoluciones supremas. Año de 1901. La Paz: Imp. y Lit. Paceña. 1906 Anuario de leyes, decretos, resoluciones y órdenes supremas. Año de 1905. La Paz: tip. artística de Castillo y Cia. 1927 Anuario administrativo de 1927. La Paz: Litografías e Imprentas Unidas Arze Aguirre René 1986 “Guerra y conflictos sociales. El caso rural de Bolivia en la campaña del Chaco (1932-1935)”. En Jean-Pierre Deler e Yves Saint-Geours (comp.): Estados y naciones en los Andes: hacia una historia comparativa. Lima: IEP/IFEA, vol. 2: 607-634. Ballivián Manuel 1905 Memoria que presenta el ministro de colonias y agricultura a la legislatura ordinaria de 1905. La Paz: taller tipo-litográfico de J. M. Gamarra. Calzavarini, Lorenzo (ed.) 2004 Presencia franciscana y formación intercultural en el sudeste de Bolivia según documentos del archivo franciscano de Tarija, 1606-1936, tomos I a III: Audiencia de Charcas. Tarija: Centro Eclesial de Documentación. 2006 Presencia franciscana y formación intercultural en el sudeste de Bolivia según documentos del archivo franciscano de Tarija, 1606-1936, tomos IV a VII: Época republicana. Tarija: Centro Eclesial de Documentación. Campos Daniel 1888 De Tarija a la Asunción. Expedición boliviana de 1883. Buenos Aires: Jacobo Peuser. Cardús José 1886 Las misiones franciscanas entre los infieles de Bolivia. Descripción del estado de ellas en 1883 y 1884. Barcelona: lib. de la Inmaculada Concepción. Chavarría Melchor 1892 Informe que presenta al Señor Ministro de Gobierno, el Delegado en las provincias de Tomina, Azero y Cordillera, Coronel Melchor Chavarría. Sucre: tip. del Cruzado. Comajuncosa Antonio 1884 [1810] “Manifiesto histórico…”. En Antonio Comajuncosa y Alejandro Corrado: El Colegio franciscano de Tarija y sus misiones. Noticias históricas recogidas por dos misioneros del mismo Colegio. Quaracchi: tip. del Colegio de San Buenaventura: 75-275. Combès Isabelle 2008 “Los fugitivos escondidos: acerca del ‘enigma’ tapiete”. Boletín del Instituto Francés de Estudios Andinos 37(3): 511-533. 100 MACHARETÍ. La misión de Mandepora 2014a “Como agua y aceite. Las alianzas guerreras entre tobas y chiriguanos en el siglo XIX”. Indiana 31: 321-349. 2014b Kuruyuki. Cochabamba: Itinerarios. Combès Isabelle y Michèle Salaun (eds.) 2018 El Chaco de Jean-Baptiste Vaudry. Sucre: ABNB. Corrado Alejandro 1884 “Preliminares” y “Continuación de la historia del Colegio Franciscano de Tarija”, en Antonio Comajuncosa y Alejandro /Corrado: El Colegio franciscano de Tarija y sus misiones. Noticias históricas recogidas por dos misioneros del mismo Colegio. Quaracchi: tip. del Colegio de San Buenaventura: 3-72 y 279-503. 2006 [1860] “La religión entre los tobas”. En Lorenzo Calzavarini (ed.): Presencia franciscana y formación intercultural en el sudeste de Bolivia según documentos del archivo franciscano de Tarija 1606-1936. Tomo IV. Tarija: Centro Eclesial de Documentación: 403-420. Díaz de Guzmán Ruy 1979 [1617-1618] Relación de la entrada a los Chiriguanos. Santa Cruz: Fundación cultural “Ramón Darío Gutiérrez”. García Jordán Pilar 1998 “Estado boliviano, misiones católicas e indígenas amazónicos. Una reflexión sobre los reglamentos misioneros y la secularización en la Prefectura de Guarayos (1871-1939)”. En J. R. Fisher (ed.): Actas del XI Congreso Internacional de AHILA. Liverpool: AHILA/Instituto de Estudios Latinoamericanos-U. Liverpool, vol. I: 248-265. 2001 Cruz y arado, fusiles y discursos. La construcción de los Orientes en el Perú y Bolivia, 1820-1940. Lima: IFEA/IEP. Giannecchini Doroteo 1896 Diario de la expedición exploradora boliviana al Alto Paraguay de 18861887. Asís: Tip. de la Porciúncula. 1996 [1898] Historia natural, etnografía, geografía, lingüística del Chaco boliviano. Tarija: FIS/Centro Eclesial de Documentación. Giannecchini Doroteo y Vincenzo Mascio 1995 [1898] Álbum fotográfico de las misiones franciscanas en la República de Bolivia. Sucre: ABNB. Gutiérrez Julio 1980 [1926-1931] La delegación nacional del Gran Chaco (previsiones para su conversación y defensa). Santa Cruz: UAGRM. 101 Isabelle Combès / Diego Oliva Jofré Manuel Othon 1893 “De San Francisco a Crevaux. Una noche entre los tobas”. Tarija: Almanaque literario de El Trabajo. 2006 [1895] “Colonias y misiones. Informes de la visita practicada por el delegado del Supremo Gobierno”. En Lorenzo Calzavarini (ed.): Presencia franciscana y formación intercultural en el sudeste de Bolivia según documentos del archivo franciscano de Tarija 1606-1936, tomo IV, Tarija: Centro Eclesial de Documentación: 453-533. Langer Erick 1995 [1989] “Mandeponay: jefe indígena chiriguano en las misiones franciscanas”. En Jürgen Riester (ed.): Chiriguano. Santa Cruz: APCOB: 227-253. 2009 Expecting Pears from an Elm Tree. Franciscan Missions on the Chiriguano Frontier in the Heart of South America, 1830-1949. Durham: Duke Press University. Langer Erick y Zulema Bass Werner de Ruiz (eds.) 1988 Historia de Tarija. Corpus documental tomo V. Tarija: Universidad autónoma Juan Misael Saracho. Lizárraga Reginaldo de 1968 [c. 1600] Descripción breve de toda la tierra del Perú, Tucumán, Río de la Plata y Chile. Madrid: Biblioteca de Autores Españoles 216: 1-213. Lozano Pedro 1733 Descripción chorográfica (…) del Gran Chaco Gualamba. Córdoba: Colegio de la Asunción. Martarelli Angélico y Bernardino de Nino 2006 [1918] El Colegio franciscano de Potosí y sus misiones en el Chaco. Noticias históricas recogidas por dos misioneros del mismo Colegio. Cochabamba: talleres gráficos Kipus. Métraux Alfred 1935 “La mujer en la vida social y religiosa de los indios Chiriguano”, Revista del Instituto de etnología de la Universidad de Tucumán, 3: 416-430. 1935 “La mujer en la vida social y religiosa de los indios Chiriguano”. Revista del Instituto de etnología de la Universidad de Tucumán 3: 416-430. 1967 [1931] “Messies Indiens (les Hommes-Dieux chez les Chiriguano et dans l’Amérique du Sud)”. Religions et magies indiennes d’Amérique du Sud. París: Gallimard: 11-41. 102 MACHARETÍ. La misión de Mandepora Mingo de la Concepción Manuel 1981 [1791] Historia de las misiones franciscanas de Tarija entre chiriguanos. Tarija: Universidad boliviana Juan Misael Saracho. Nino Bernardino de 1912 Etnografía chiriguana. La Paz: tip. comercial I. Argote. 1913 Guía del Chaco boliviano. La Paz: J.M. Gamarra. Nordenskiöld Erland 2002 [1910] La vida de los indios. El Gran Chaco (Sudamérica). La Paz: APCOB/Plural. Novis Teófilo 1917 “Los indios del Chaco”. Conferencia en el Colegio Nacional Junín, 27 de julio de 1907. Sucre: imprenta Bolívar. Paz Luis 1895 Memoria de gobierno presentada al congreso nacional de 1895. Sucre: tip. El Cruzado. Pifarré Francisco 1989 Los Guaraní-Chiriguanos 2. Historia de un pueblo. La Paz: CIPCA. Romano Santiago 2006a [1906] “Borrador de informe sobre las misiones”. En Lorenzo Calzavarini (ed.): Presencia franciscana y formación intercultural en el sudeste de Bolivia según documentos del archivo franciscano de Tarija 1606-1936. Tomo V. Tarija: Centro Eclesial de Documentación: 895-896. 2006b [1905-1907] “Diario del Padre Prefecto Santiago Romano”. En Lorenzo Calzavarini (ed.): Presencia franciscana y formación intercultural en el sudeste de Bolivia según documentos del archivo franciscano de Tarija 16061936. Tomo V. Tarija: Centro Eclesial de Documentación: 897-970. Saignes Thierry 1974 Une frontière fossile: la cordillère chiriguano au XVIIIº siècle. Thèse de doctorat: EPHE, París. Sánchez Labrador José 2020 [1769-1772] El Paraguay Catholico. Edición de Julio Folkenand. Buenos Aires: ed. particular. Thouar Arthur 1997 [1891] A través del Gran Chaco, 1883-1887. La Paz/Cochabamba: Los Amigos del Libro. 103 Isabelle Combès / Diego Oliva Trigo Bernardo 1939 Las tejas de mi techo. Páginas de la historia de Tarija. La Paz: editorial Universo. Trigo Leocadio 2019a [1905] “El alto Pilcomayo. Informe oficial sobre las exploraciones bolivianas”. En Isabelle Combès: El Delegado y sus caciques. Leocadio Trigo en el Chaco boliviano (1904-1909). Cochabamba: Itinerarios: 55-80. 2019b [1907] “La emigración de los indios a la Argentina”. En Isabelle Combès: El Delegado y sus caciques. Leocadio Trigo en el Chaco boliviano (19041909). Cochabamba: Itinerarios: 147-149. Viedma Francisco de 1969 [1788] Descripción geográfica y estadística de la provincia de Santa Cruz de la Sierra. Cochabamba: Los Amigos del Libro. 104 Este libro se terminó de imprimir en el mes de julio de 2024 en los talleres gráficos de Imprímase SRL Santa Cruz de la Sierra Bolivia